Papandreu, go home

Papandreu, go home

En una patética intervención, el primer ministro griego, George Papandreu, ha pedido hoy socorro al resto de socios de la zona euro y al Fondo Monetario Internacional, después de meses lanzando mensajes equívocos y alentando la desconfianza de los mercados.

"Todos, el actual Gobierno y el pueblo griego, hemos heredado un barco que está a punto de hundirse", ha advertido Papandreu, como si el cataclismo presupuestario de su país se pudiera achacar sólo al gobierno conservador de Kostas Karamanlis que perdió las elecciones del año pasado.

Atenas, con socialistas o populares en el poder, con Papandreu como ministro o como presidente del Gobierno, ha burlado sistemáticamente las normas presupuestarias de la UE, hasta el punto de que trucó las cifras para ingresar en el euro. (Algún día, por cierto, también alguien ajustará las cuentas a la Comisión Europea por su negligencia al dejarse colar datos falsos una y otra vez)

Tras su victoria electoral del año pasado, Papandreu decidió airear los fraudes contables de su predecesor con la esperanza, tal vez, de hacer borrón y cuenta nuevo. Pera los mercados, agitados por la crisis financiera y por las dudas sobre la deuda de Dubai, ya no aceptaron las explicaciones y han acorralado a Grecia contra las temibles cuerdas del FMI.

El propio primer ministro griego fue el primero que invocó ese potro de tortura, para intentar forzar un rescate más benévolo de la zona euro. Fue su segundo y fatal error. Berlín recogió el guante y, por oportunismo electoral o por convencimiento real, aceptó que Grecia se fuera a pedir ayuda a Washington. Al gobierno de Papandreu le temblaron las piernas y cambió el discurso para reclamar solidaridad europea. Ahora tendrá que concretar un plan de ajuste que algunos analistas, como Daniel Gros, consideran bastante dudoso.

La última escena de la farsa ha llegado hoy. Y Papandreu la ha interpretado en Kastelorizo, una pequeña isla, a sólo unos kilómetros de la costa turca, como si los efluvios nacionalistas pudieran aliviar a estas alturas el doloroso ajuste económico que va a soportar la población griega. El primer ministro, de formación estadounidense como tantos miembros de la élite política que han llevado a Grecia al desastre, ha cubierto su petición de socorro de referencias a la Odisea, a Itaca y al "maravilloso pueblo [griego]. Stanley Kubrick ya nos enseñó en Senderos de Gloria que "la patria es el último refugio de los cobardes". Parece, que también de los desesperados.

Foto: George Papandreu, hoy, en Kastelorizo (imagen tomada de la web del primer ministro griego).

Comentarios

Samuel Johnson lo decía de otra manera: la patria es el último refugio de los canallas. En cualquier caso, qué tristeza de Unión si pierde uno de sus miembros. Ni que fuera el bazo. El bazo griego
el bazo es, para el cuerpo humano, mucho más importante de lo que es Grecia para Europa. Canallas o cobardes que sean, los griegos son - como dirían en Andalucía - "de fiar como un paragua de los chinos"
Canallas o cobardes que sean, los griegos son - como dirían en Andalucía - "de fiar como un paragua de los chinos"
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