Lealtad, 1

¿Volverán a por España?

El deterioro de la confianza de los mercados en Grecia, y el castigo que sufrió ayer el Ibex 35, conllevan una pregunta obligada. ¿Volverá España a sufrir las iras del mercado? Y la respuesta es también obligada, casi evidente. Es posible. Pero no es seguro.

Hoy hay un buen test para el mercado. La subasta de letras del martes fue solventada con nota por el Tesoro. La colocación de obligaciones a 15 años dará más datos sobre qué precio pone el mercado a la deuda española. De momento, el diferencial se ha ido a los 80 puntos básicos.

Dejando aparte las consideraciones sobre la eficiencia de los mercados, lo cierto es que a España no le convendría estar de nuevo en el ojo del huracán. Y es sabido que el mercado es caprichoso; puede obviar un tema durante meses hasta que, una mañana cualquiera, el mundo parece abocado al colapso por ese factor que ayer no importaba. Por ese motivo, cuanto menos se hable de la deuda española, mejor.

No es fácil pasar desapercibido cuando se trata de la única economía del mundo que se contraerá este año, según las previsiones del FMI. Y las medidas para evitar convertirse en el centro de atención de los mercados tampoco son sencillas de tomar, es más, una contracción demasiado rápida del gasto público tendría efectos muy negativos para la economía y el empleo.

Pero también hay algunos aspectos a los que agarrarse. Empezando porque tiene un rating de triple A en dos de tres agencias de calificación. Y el menor nivel de deuda con el que se parte supone que el efecto bola de nieve que se deriva del alza del tipo de interés es menos peligroso. En grandes cifras, España tiene la mitad de deuda que Grecia o Italia, luego el efecto del alza de los tipos sobre el déficit es la mitad de intenso. Más que meter tijera por meter tijera, es necesario enviar un mensaje de credibilidad.