La situación en Marsans

El grupo se topa con dificultades para conseguir nuevos avales

Marsans se topa con serias dificultades para que la banca le conceda el nuevo aval por 20 millones de euros, como le ha pedido la Asociación Internacional para el Transporte Aéreo (IATA), para seguir vendiendo billetes de las aerolíneas a través de su red de agencias como lo venía haciendo hasta ahora. Tres entidades financieras inyectaron ocho millones más la semana pasada.

Marsans llegó al día D de todos los meses -el 15, en el que las agencias de viajes liquidan a las aerolíneas los billetes que venden y cobran en efectivo- con el dinero muy justo. Pagó, pero las dificultades para hacerlo llevaron a la IATA a excluirles del sistema y exigirles un aval de 20 millones de euros si quieren reintegrarse al programa y reanudar la venta de billetes como lo hace la mayoría de las agencias de viajes.

La imposición del aval responde al temor de IATA de que las dificultades por las que atraviesa Marsans no son puntuales y de que en los próximos meses se repetirán los problemas para atender el pago mensual a las aerolíneas. En noviembre, la agencia online Terminal A fue excluida del sistema y ahora está en concurso de acreedores.

Según han explicado fuentes conocedoras de la situación, la aproximación que ha hecho Marsans a las entidades financieras en busca de un aval ha dado resultados negativos. Los bancos no están por la labor de seguir incrementando su exposición al riesgo por esta vía para ayudar a una compañía en una situación muy comprometida.

Nueva inyección

Ocho bancos firmaron con Marsans el 16 de marzo un préstamo de 22 millones de euros, que se unen a otros ocho concedidos un mes antes. Con esta aportación, Marsans aseguró que tendría suficiente para llegar al verano y atender pagos inaplazables y lograr renegociar algún crédito. Las tensiones de tesorería son tan acuciantes que la semana pasada Marsans volvió a llamar a la puerta de las entidades financieras. Según ha podido saber este periódico, tres entidades -un banco y dos cajas- accedieron a inyectar ocho millones de euros adicionales para seguir manteniendo con vida a Marsans.

Es muy probable que este dinero se utilizara para pagar el BSP (Billing and Settlement Plan) de IATA, consciente Marsans de que mantener la actividad al margen de la asociación de aerolíneas es muy complicado.

Ha habido varias entidades financieras que se han negado tanto a conceder nuevas líneas de crédito a Marsans como a proporcionarle más avales. Fuentes del sector turístico consultadas consideran que la única vía que le queda a Marsans es recuperar su relación con la IATA para continuar operando. Los competidores acusan a Viajes Marsans de ser el promotor de una intensa guerra de precios entre los intermediarios turísticos en los últimos años y algunos de ellos tienen planes para crecer en el sector.

Las cifras

8 millones de euros ha sido la última inyección de liquidez que ha recibido Marsans. Fue hace una semana, apenas un mes después de firmar el último crédito.

20 millones es el importe del aval que le ha exigido la IATA para reincorporar a Viajes Marsans al sistema de venta de billetes de las aerolíneas. Los acuerdos al margen de la IATA son una solución temporal.

Los días 15 de cada mes, 'san BSP' 820

En el sector turístico se dice jocosamente que el día 15 de cada mes es san BSP. Todos los operadores, y especialmente las aerolíneas, cruzan los dedos hasta las 15.00 horas -cuando se cierra el periodo de liquidaciones- a la espera de que todas las agencias de viajes abonen a la IATA los billetes de avión que han vendido y han cobrado en efectivo en el mes anterior. En noviembre ya hubo una agencia que no cumplió con sus obligaciones de pago y la IATA, implacable, la excluyó del sistema y le impidió continuar vendiendo billetes directamente. Se trataba de Terminal A, un intermediario online con sede en Barcelona.

Puentear a la IATA con acuerdos paralelos con aerolíneas al margen del BSP es un recurso temporal pero obliga a la agencia que lo haga a pagar comisiones a las compañías aéreas, lo que hace que los precios de cara al público sean menos competitivos.

En los últimos meses, cada día 15 la comidilla en el sector turístico era si Marsans pagaba o no pagaba. Ha coincidido que el 15 de marzo se inauguró la nueva terminal del aeropuerto de Málaga, con gran presencia de autoridades y empresarios del mundo de la aviación y del turismo. Ya circuló ese día en todos los foros la posibilidad de que Marsans tuviera dificultades para pagar y las consecuencias que esto tendría. Y el 15 de abril se celebró un congreso nacional de turismo en Madrid, con la asistencia de más de 500 profesionales relacionados con el sector turístico. Entre pasillos, proveedores de Marsans comentaban las dificultades por las que atraviesa el grupo y el negro horizonte que tiene ante sí. Hubo incluso quien se quejó desde la tribuna. Fue un vicepresidente de la patronal Cehat y alto ejecutivo de AC Hotels el que dijo que el caso de Marsans "no podía repetirse".