A fondo

Motivos para la resurrección

El Plan 2000E ha logrado revitalizar las ventas de automóviles de una manera que ni siquiera la propia industria esperaba. Ha tenido, además, la virtud de crear un efecto en cadena beneficioso para otros muchos sectores. Y, lo que es más importante, ha logrado controlar la sangría de empleos en una industria que supone el 3,5% del PIB español y el 8,7% de los empleos directos, según los datos de la patronal de los fabricantes, Anfac, para el ejercicio 2008, el último disponible.

La introducción del programa ha sido una buena idea, y así lo han asegurado todos los implicados siempre que han tenido ocasión, agradeciéndole al ministro de Industria, Miguel Sebastián, la sensibilidad y predisposición que ha tenido para el sector. De la misma manera, mantener el 2000E puede ser también un proyecto igualmente válido. Los principales directivos del sector dan la razón al Gobierno cuando afirman que este tipo de planes no deben tener carácter permanente, dado que entonces se eliminaría buena parte de sus efectos positivos. Sin embargo, muchas de las señales parecen indicar que el momento de su fin aún no ha llegado.

Es cierto que en otros países, como en Alemania o en Reino Unido, el Gobierno ya ha decidido suprimirlos. Pero, por otro lado, el Gobierno español tardó mucho más que sus vecinos en aplicar este tipo de ayudas. Además, distintos directivos como Rafael Prieto, consejero delegado de Peugeot en España, han asegurado en repetidas ocasiones que el 2000E no sólo es un plan de subvenciones, sino una medida para rejuvenecer el parque -en España, el 31,5% de los coches tiene más de diez años-, lo que beneficia al consumo, el medio ambiente y la seguridad.

Las empresas piden al Gobierno que decida cuanto antes sobre el Plan 2000E

A estas razones se les suma la subida de dos puntos en el IVA, que afectará, como es obvio, a todos los sectores industriales, pero que en el caso del motor supondrá que en un breve espacio de tiempo, un sector estratégico sufrirá los efectos del fin de las ayudas y la subida fiscal. Ha habido marcas como Ford que han tratado de sacar partido a esta amenaza quitando por completo el IVA a sus coches, si bien la amplia mayoría de empresas ha avisado que tendrá que repercutir el alza sobre sus productos. Los directivos del sector gustan de usar el término tormenta perfecta para describir el panorama que se cierne sobre ellos.

Todas éstas son razones válidas para defender la permanencia del 2000E. La más válida de todas, sin embargo, es que su mantenimiento no sólo tiene un efecto neutro sobre las arcas del Estado, sino que repercute positivamente sobre la economía nacional. Y es que el erario ingresa unas nueve veces los 100 millones de euros de desembolso que han sido precisos para poner en marcha la maquinaria, según se explica en la página anterior. A los ingresos vía impuesto de matriculación, IRPF o IVA que genera cada operación de compra hay que sumarle lo que se ahorra el Gobierno en prestaciones de desempleo por cada puesto de trabajo que el alza de las matriculaciones ha logrado salvar.

Y eso que no se tienen en cuenta otras consideraciones. Entre ellas, el hecho de que 5.000 trabajadores que según Ganvam han logrado conservar su nómina, o los 45.000 asalariados que han evitado un expediente de regulación de empleo conservan su capacidad adquisitiva para seguir consumiendo, ayudando a que otras partes del tejido económico y empresarial sigan funcionando.

Las distintas patronales de la industria de la automoción, como Anfac, la de los vendedores (Ganvam), la de importadores de coches (Aniacam) o la de concesionarios oficiales (Faconauto) han asegurado en las últimas semanas que son "cautelosamente optimistas" respecto de las posibilidades de que el Ejecutivo renueve las ayudas, después de que el presidente del Gobierno expresase el mes pasado su predisposición a someter a estudio esta posibilidad.

En este sentido, no son pocas las voces que reclaman que esta decisión se tome cuanto antes y de una forma que no admita discusión. De esta manera, se evitarían las innecesarias distorsiones que generan las dudas en el mercado. No en vano, buena parte de la culpa de los apabullantes crecimientos en las matriculaciones que se han anotado en los últimos meses se han producido porque los consumidores han decidido adelantar sus compras previendo tanto el final de las ayudas como el encarecimiento de los tipos de interés.

El Gobierno negó la introducción del 2000E hasta poco antes de que finalmente el presidente del Gobierno anunciase su puesta en marcha durante el pasado debate sobre el estado de la nación, hace ya 11 meses. Y jugó algo al despiste a finales de 2009, cuando tocó renovarlo por primera vez. El fin del actual programa está cerca, y las empresas piden que, esta vez, deje claras sus intenciones con la suficiente anticipación.