Consolidación del sector aéreo

Iberia y British rubrican su fusión

La nueva aerolínea con sede en España será la tercera del mundo por capitalización y llevará 58 millones de pasajeros a 200 destinos

Según fuentes oficiales de IAG, "siempre hay interés en que nuevas aerolíneas formen parte de IAG en el futuro".
Según fuentes oficiales de IAG, "siempre hay interés en que nuevas aerolíneas formen parte de IAG en el futuro".

Dos años de negociaciones para unir British Airways e Iberia han llegado a buen puerto con la firma ayer de una fusión más que esperada. International Airlines Group será el nuevo nombre de un gran conglomerado aéreo global que, no obstante, seguirá siendo conocido por sus dos marcas originales, British e Iberia, que seguirán operando en sus respectivas áreas de influencia para transportar conjuntamente a 58 millones de pasajeros, con 419 aviones y 200 destinos a lo largo de todo el mundo.

La previsión más realista es que la empresa hispano-británica esté operativa a finales de este mismo año cuando los deberes burocráticos de la integración lleguen a buen fin tanto en Madrid como en Londres. Las dos aerolíneas esperan que su boda les permita ahorrar unos 400 millones de euros al año a partir de 2015.

International Airlines será un holding de relevancia internacional cuya sede social estará en Madrid y cuyo presidente será español: Antonio Vázquez, el actual número uno de Iberia. La participación española en este nuevo protagonista aéreo internacional no acaba ahí.

La ecuación de canje se ha ajustado a 56% para la británica y 44% para la española

A falta del cumplimiento de los trámites pendientes, Caja Madrid será su primer accionista con un 10,34%. La pública SEPI tendría un 2,32%, aunque en principio tiene previsto vender este paquete; el Corte Inglés (1,52%) y BBVA (0,19%). Entre los accionistas procedentes de la parte británica sobresale Blackrock con un 5% o Barclays con un 3,79%.

Con el anuncio de la firma se confirma que la empresa cotizará tanto en Londres como en Madrid. Hechos los ajustes finales, la ecuación de canje entre las acciones de ambas compañías será de 56% para British y 44% para Iberia. En principio se había establecido un 55% para la británica y 45% para Iberia.

Tras un mes de infarto para Willie Walsh, el consejero delegado de British, con siete días de huelga y una negociación para resolver el agujero en sus pensiones, la rúbrica supo a victoria en la compañía británica. BA cree que el anuncio tendrá un efecto redentor entre sus usuarios sobre la deteriorada fama de Walsh. Fuentes de la compañía pusieron ayer de relieve su capacidad para negociar con los sindicatos sobre el fondo de pensiones, una pieza clave para conseguir la ansiada firma.

Walsh aseguró ayer que los primeros beneficios del acuerdo los sentirán los pasajeros. "La nueva empresa ofrecerá una extensa red con un infinito número de combinaciones posibles. Tendrá un potencial extraordinario para crecer y optimizar sus servicios entre Londres y Madrid y la capacidad de invertir continuamente en nuevos productos y servicios".

Pero el camino no ha llegado a su fin. Queda que los responsables de Aviación Civil en España y Reino Unido den el visto bueno a la estructura de la nueva compañía. Después, los gestores de las pensiones de la plantilla de British Airways y la dirección de la británica deben llegar a un acuerdo similar al que ya ha suscrito la compañía con los sindicatos, que elimina la incertidumbre en la aportación que tiene que hacer anualmente para mantener los fondos de pensiones. Este trámite puede alargarse hasta el 30 de junio.

Entonces el órgano regulador de pensiones en el Reino Unido tendrá otros tres meses más para dar su visto bueno. Sólo después de que se haya conseguido esta última conformidad se podrán reunir las juntas de accionistas de Iberia y British Airways para aprobar la fusión. Las operadoras de International Airlines Group echarán a volar en noviembre, aunque se podría adelantar si las instituciones agilizan los trámites.

Integrar entidades españolas

La instrumentación de la fusión entre los dos grupos aéreos, tal como la han diseñado las partes, establece que el último paso para lograr el objetivo se realizará entre dos empresas de nacionalidad española.

Como adelantó CincoDías, Iberia procedió en diciembre a crear una filial sujeta al derecho español con el nombre de IB Opco. De inmediato procedió a integrar sus activos operativos en esta empresa, mientras que la Iberia original se quedaba únicamente como tenedora de las acciones. De manera paralela, British Airways creó otra filial, denominada BEA Holco. La peculiaridad de esta compañía es que nacía también en España y sujeta a la legislación nacional. British transfirió a la nueva sociedad sus acciones, mientras que la compañía tradicional mantenía los activos operativos.

Las dos instrumentales juegan un papel determinante en la articulación formal de la fusión, pero lo hacen con una peculiaridad que no deja de ser curiosa.

Las sociedades que finalmente participarán en el proceso de fusión para convertirse en el nuevo International Airlines Group serán la Iberia de toda la vida y la nueva BEA Holco, ya que ambas son españolas y las dos son las tenedoras de los títulos que se integrarán.

Divorcio

Iberia y British han establecido unas salvaguardias que les permitirían echar hacia atrás su trabajado proyecto de fusión en un plazo de cinco años en caso de que, durante este largo período de prueba, comprendieran que su matrimonio no logra condiciones de viabilidad.