Promueve tejados fotovoltaicos

ECOoo revive la fórmula del ahorrador solar

La inversión en energía solar fotovoltaica tiene muy mala prensa. Desde distintos sectores, se ha acusado a los que veían las placas como un producto de inversión asegurado y a largo plazo de cambiar la burbuja inmobiliaria por la fotovoltaica. La empresa ECOoo ha recuperado esta idea pero bajo una premisa social: tratan de atraer los ahorros de personas concienciadas con el medio ambiente.

Manuel Sánchez-Herrero, gerente de ECOoo, define el reparto de la propiedad de la energía solar fotovoltaica que ha generado la regulación vigente hasta 2008 como "un modelo desordenado e injusto". "Es razonable, justo y sensato que un negocio basado en subvenciones no vaya sólo a manos de las grandes fortunas sino que llegue a muchos muy pequeños", afirma convencido.

La empresa se ha centrado en la promoción de instalaciones en cubiertas de naves industriales "porque así, el punto de consumo de electricidad está junto a la productora y no se producen pérdidas de hasta el 7%, como ocurre en los grandes huertos solares", explica.

Sin embargo, sus clientes no son los propietarios de las naves. "No es lo mismo que una empresa pida a un banco 500.000 euros para hacer una planta que conseguir préstamos de 50.000 euros para ahorradores solventes. Tienen menos problemas para concederlos", explica el directivo, apuntando que la media de inversión unitaria son estos 50.000 euros.

Ellos consiguen que estos dueños les alquilen la cubierta durante 25 años y luego, se convierten en intermediarios con los pequeños inversores. "Además, diseñamos la ingeniería de la instalación, realizamos la complicadísima y larga tramitación administrativa, compramos los materiales garantizando su calidad, supervisamos la ejecución material y su mantenimiento", cuenta Sánchez-Herrero. "El objetivo es convertir una fábrica de electricidad en un producto financiero", asegura.

La rentabilidad ofrecida oscila entre el 12% y el 14%, un porcentaje muy alto que hace pensar en productos financieros de alto riesgo. Sánchez-Herrero dice que esa rentabilidad sale "de que la retribución es excesiva. Ahora es más razonable y además disminuye con el tiempo pero aún permite estos números. Lo que nosotros queremos evitar es que todo ese rédito vaya a los fondos de inversión", recalca.

Para su empresa es vital, entonces, generar "una amplia base de clientes". El directivo valora que "para una instalación media de unos 80 kilovatios (kW), necesitamos unos ocho ahorradores. Para captar a estos ocho, necesitamos contactar con 40 interesados", detalla. "El objetivo es "realizar 20 instalaciones este año", afirma. "Es un trabajo sencillo pero muy intenso. Estamos contratando gente constantemente", asegura.

Así, espera haber duplicado su plantilla actual de 10 personas a finales de año. La compañía ya ingresó dos millones de euros el año pasado y pretende rozar los ocho millones en 2010.

Sánchez-Herrero está convencido de que a corto plazo, las instalaciones fotovoltaicas serán rentables por sí mismas, sin primas. En ese momento, la viabilidad de su negocio a futuro pasa por "convencer a los clientes de los ahorros energéticos que tendrán, en un entorno de precios crecientes de la electricidad y que además, colaboran con el medio ambiente", afirma.

Huella ecológica

La huella ecológica es un indicador que mide y documenta el consumo de los individuos, los recursos consumidos y los desechos producidos en el plazo de un año. Cada persona puede calcular la suya en www.myfootprint.org. ECOoo utiliza este parámetro para reforzar la idea de que la inversión solar reduce la contaminación que produce el ahorrador.

Un modelo con filosofía de banca cívica

"Los clientes hacen con su dinero algo que está bien". Sánchez-Herrero vincula sin duda el producto que ofrece a sus clientes con la protección del medio ambiente y la reducción de las emisiones de gases contaminantes. Y no le amedrenta la posible vinculación de su producto con la burbuja fotovoltaica. "Puede parecer contradictorio o confuso vender un producto financiero con este lenguaje social pero nadie tiene que avergonzarse ni sufrir por utilizar sus ahorros con un buen fin y además, lograr una gran rentabilidad", afirma. "Los ahorradores consiguen una rentabilidad económica y ética", asegura.

De hecho, el directivo de ECOoo cree que su empresa se encamina "al mismo modelo de negocio que tiene la banca cívica. Los productos son iguales que los de otro banco pero el cliente sabe en dónde se invierten sus ahorros y que no están en empresas de armamento, por ejemplo. Esa es la idea que queremos transmitir a nuestros clientes".

Con esta filosofía y estos valores, parece lógico que a los primeros a los que se dirijan para convertirlos en clientes sea a los que ellos llaman personas con conciencia. "Son gente vinculada a asociaciones y ONG" que ya tienen una mayor preocupación reconocida por su entorno. Les hacen "propuestas sencillas e imaginativas como proporcionarles café de comercio justo y así, vamos dejando información en la tienda del café, en la asociación, en el restaurante ecológico. Nos damos a conocer capilarmente", explica.