Empresas europeas emitieron 22.000 millones en 2009

Los convertibles ganan peso en la estructura de deuda empresarial

Las compañías están en pleno proceso de reestructuración de deuda, consistente en reducir la dependencia del crédito bancario y a corto plazo. En este proceso, los bonos convertibles están ganando peso en la estructura de deuda de las empresas. En 2009 se realizaron 62 emisiones en Europa por valor de 22.000 millones de euros.

El bono convertible es un instrumento híbrido de renta fija y variable que comparte características con ambos activos. Es un bono y, como tal, paga un cupón. Al mismo tiempo incluye la opción de convertir ese bono en acciones de la compañía emisora en un momento determinado.

Este tipo de emisiones ha ido ganando terreno en los últimos meses debido, principalmente, a dos factores: en primer lugar, al dar la opción de conversión en acciones, la empresa puede pagar un cupón inferior al que pagaría en caso de una emisión de deuda tradicional. En segundo, el efecto dilutivo por la conversión de deuda en acciones es menor que si se realizara una ampliación de capital.

"Los emisores están optimizando su estructura financiera", explica Felipe Lería, director del área institucional del banco privado suizo UBP para Iberia y Latinoamérica. "El crédito de los bancos está sujeto a riesgos, por la incertidumbre de la refinanciación y las condiciones de la misma, y además son créditos concedidos generalmente a corto plazo".

Por contra, los bonos convertibles permiten la rápida conversión de la deuda en acciones, con lo que mejora la estructura financiera de la compañía.

El año 2008 fue nefasto para este tipo de activos, debido principalmente a la venta masiva de bonos convertibles por parte de los hedge funds, en un intenso proceso de desapalancamiento. "Precisamente porque los hedge funds vendieron a cualquier precio, se crearon oportunidades muy atractivas y 2009 fue un año excepcional para estos activos", explica Pablo Martínez Alberola, jefe de ventas de Barclays Wealth Management. El interés de inversores y empresas emisoras ha despertado este mercado, que en 2009 recibió sólo en Europa 62 emisiones por valor de 22.000 millones de euros. Se trata del mejor ejercicio desde 2003, cuando se emitieron cerca de 37.000 millones.

Empresas españolas como FCC, Arcelor, Pescanova, Sol Meliá o Abengoa han optado por esta vía de financiación. Al igual que bancos como Santander, BBVA, Banco Popular y Banco Sabadell.

"Alcoa fue la primera gran emisión de 2009 y luego lo hizo Arcelor", explica Michel Fest, responsable de gestión de bonos convertibles de Man Investments. "Lo hicieron en términos muy atractivos para el inversor y recibieron mucha demanda", continúa.

Alcoa colocó 500 millones de dólares (370 millones de euros) en marzo de 2009. Ese mismo mes Arcelor Mittal colocó 1.100 millones de euros; ambas colocaciones supusieron la apertura del mercado de bonos convertibles tras el deterioro de 2008.

Los expertos esperan que las emisiones continúen a lo largo de 2010, precisamente por ese proceso de reestructuración financiera en que están inmersas muchas empresas. En el mercado hay demanda, pero es cierto que los diferenciales de los bonos convertibles también se han estrechado, como los de la renta fija privada pura, y las emisiones empiezan a no ser tan atractivas como las de hace un año. "A día de hoy no todo se sobresuscribe porque las emisiones no son tan baratas, pero aún se pueden encontrar oportunidades", añade Fest.

Un entorno favorable

Los bonos convertibles tienen lo que se conoce como sensibilidad al activo subyacente, es decir, que el precio del bono convertible se mueve según lo haga la acción de la compañía emisora. No obstante, esa sensibilidad varía según la situación de mercado. En la actualidad ha subido debido a que la remontada de la Bolsa ha aumentado el peso del componente opción dentro del bono convertible. Ahora mismo la sensibilidad está entre el 30% y el 60%, lo que significa que si la acción sube un 10%, el bono se apreciará entre el 3% y el 6%. Con el añadido de que es un bono, lo que limita el riesgo de pérdida, aunque sólo sea por el cupón que recibe el inversor.

"El entorno es favorable", comenta Felipe Lería, de UBP. "Los precios de emisión son atractivos, la volatilidad que afecta negativamente a la opción es muy inferior a la de la renta variable, pero tienen una alta participación en la revalorización potencial de la Bolsa".

A través de fondos

Los expertos en bonos convertibles consideran que el fondo de inversión es el vehículo más eficiente para entrar en este activo, principalmente porque su diversificación es muy alta, y porque se deja en manos de especialistas la gestión de un activo complicado de analizar.