Historia de una crisis

Un año desde la intervención de CCM, 12 meses de calvario

Aniversario de la primera toma de control de una caja por parte del Banco de España

Un año desde la intervención de CCM, 12 meses de calvario
Un año desde la intervención de CCM, 12 meses de calvario

El domingo 29 de marzo Juan Pedro Hernández Moltó, presidente de Caja Castilla La Mancha (CCM), recibió una de las llamadas más inquietantes de su vida. Era por la mañana, el cambio al horario de verano le había robado una hora de sueño, y el gobernador del Banco de España quería verle de forma inminente. Hacía menos de 48 horas que había estado reunido con él en el edificio de la Plaza de Cibeles para concretar la fusión de CCM con Unicaja. El encuentro había sido tenso e infructuoso pero durante el sábado no había pensado que nada nuevo fuera ha ocurrir. Ahora albergaba las peores sospechas.

La decisión fue inapelabe. El gobernador, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, le comunicó que la comisión ejecutiva del supervisor había decidido reemplazar a los actuales administradores deCCMpor tres interventores.Nada más trasladarle la noticia Ordóñez abandonó la escena y fue Javier Aríztegui, entonces director general de supervisión, quien le comunicó los detalles. Era la primera vez en los 200 años de historia de las cajas que una de ellas era intervenida por el Banco de España.

El lunes se cumplirá un año de aquella escena y aún son muchas las piezas que se desencajaron en aquel momento y que aún no encuentran su acomodo en el nuevo puzle. La principal, el propio destino de CCM.Durante el verano de 2009, el supervisor promovió un concurso para que las cajas interesadas en comprar la entidad castellanomanchega hicieran sus propuestas.Hubo varias candidatas, entre ellas Ibercaja, BBK e incluso La Caixa, pero finalmente fue la pequeña Cajastur quien se llevó el gato al agua.

Dudas sobre la fórmula jurídica

El 2 de noviembre, el Banco de España autorizaba la absorción de CCM por la entidad presidida por Manuel Menéndez. Desde entonces, las reuniones para concretar la fusión han sido constantes, pero ésta aún no se ha materializado. El principal escollo ha estado en la fórmula jurídica elegida. Cajastur propuso la integración del negocio bancario de CCM en su filial Banco Liberta. A cambio, la sociedad remanente de Caja Castilla La Mancha se quedarían con el 25% de Liberta, con la obra social y con la cartera de participadas.

Ahora bien, ¿puede considerarse ese remanente como una entidad financiera? La opinión generalizada es que no, que la asamblea de la caja deberá aceptar hacerse el haraquiri, que la caja como tal desaparezca y que CCM se convierta en una fundación. Y otra cuestión, ¿la cesión de activos acordada no es una liquidación encubierta? Para algunos juristas, así es.

Ahora, una de las tareas más difíciles que deben asumir los actuales directivos de la entidad, Xabier Alkorta y Gorka Barrondo (respaldados ambos por el Banco de España) es convencer a los miembros de la asamblea de CCM para que aprueben la operación. El viernes dieron un importante paso al alcanzar un preacuerdo laboral con los representantes sindicales, el grupo que más reticente se estaba mostrando de cara a la integración.

Una segunda pieza desencajada es el futuro del anterior consejo de administración y el antiguo equipo directivo. Tras la intervención, el Banco de España abrió un expediente sancionador que aún no se ha resuelto. Inicialmente, el supervisor propuso una sanción de 155.000 euros e inhabilitación por cinco años para Moltó y para el ex director general de la caja Ildefonso Ortega. Mientras tanto, las multas propuestas para los ex consejeros oscilan entre los 100.000 euros y los 5.000 euros. La confirmación definitiva de las sanciones aún no se ha comunicado.

De las pocas teselas que sí que han ido volviendo a su lugar es la del negocio bancario. Tras la asunción de la dirección por parte de Barrondo y Alkorta, las sucursales fueron regresando a la normalidad. En primer lugar, la caja puso enmarcha un programa para recuperar los más de 1.000 millones de euros de ahorros que sus clientes habían ido retirando ante las dudas sobre la solvencia de la entidad. Además, CCM activó un plan para el recobro de préstamos impagados que ha funcionado muy bien.

Lo que no consiguió ahuyentar la actuación sobre la caja manchega es la sombra de nuevas intervenciones por parte del Banco de España. En su día, uno de las consecuencias positivas que se extrajo de la decisión del supervisor es que serviría de ejemplo para otras cajas remisas a fusionarse para ganar en solvencia. 12 meses después, la amenaza de nuevas intervenciones está más vigente que nunca. Ordóñez realizó, a comienzos de la semana pasada, una de las advertencias más crudas y directas que se le recuerdan: o participáis en procesos de integración, o seréis liquidadas.

Un año después de la intervención, el calvario continúa. Para la plantilla, que no termina de apaciguar sus dudas sobre la fusión con Cajastur; para el regulador, que observa inquieto cómo el proceso de reestructuración de las cajas avanza con lentitud pasmosa; para la anterior cúpula, que no ve concretadas las sanciones; y para la actual dirección, que ve cómo sus esfuerzos para volver a la normalidad se topan día a día con la excepcionalidad del caso.