Ante la reticencia de Merkel

La zona euro se resigna a que Grecia acuda al FMI

La zona euro y, sobre todo, Alemania y Francia, negocian contrarreloj para intentar cerrar un acuerdo sobre el apoyo a Grecia en la cumbre europea del jueves. La negativa de la canciller Angela Merkel a aceptar un plan exclusivamente europeo obligará a la zona euro a orquestar el posible rescate a través del Fondo Monetario Internacional, una opción que hasta ahora se consideraba tabú y que ha sido rechazada de manera tajante por el Banco Central Europeo.

Fuentes comunitarias indicaron hoy que los contactos entre París y Berlín son constantes. Y que el presidente del Consejo europeo, Herman Van Rompuy, sigue de cerca las negociaciones de un acuerdo que, de alcanzarse, deberá presentar a una cumbre extraordinaria de los países del euro el próximo jueves por la mañana.

Las mismas fuentes reconocen que el acuerdo deberá pasar necesariamente por la participación del FMI, porque varios países, con Alemania al frente, se niegan a una operación de préstamos bilaterales coordinada sólo por Bruselas.

En la capital comunitaria, las fuentes diplomáticas intentan restar dramatismo al nuevo escenario. Pero la Unión Monetaria había descartado al FMI, con sede en Washington, porque consideraba su intervención como una injerencia y una humillación. La posibilidad llegó a compararse con una operación similar del Fondo para ayudar a alguno de los Estados de EE UU.

Pero los numerosos obstáculos planteados por Berlín han obligado a la zona euro a buscar una fórmula aceptable para todos. Fuentes gubernamentales alemanas, citadas por Reuters, fijaban hoy tres condiciones para negociar sobre Grecia: que el gobierno de George Papandreu agote el recurso de la financiación de la deuda a través de los mercados; que si no consigue crédito acuda, el posible rescate se haga con la contribución del FMI; y que cualquier ayuda europea se supedite a un endurecimiento de las normas presupuestarias de la zona euro.

En Bruselas se considera que esas condiciones son imposibles de cumplir, pero las consideran positivas porque demuestran que Merkel está dispuesta a negociar. Fuentes comunitarias consideran que la revisión de las normas presupuestarias es un objetivo a largo plazo, y que la operación de apoyo a Grecia debe activarse antes de que agote su vía de financiación privada. La única condición alemana que parece asumible es que el FMI participará en la intervención.