Inaugura el próximo 14 de abril

Lizarran instala la cultura del pincho en el SoHo

La cadena desembarca en la Costa Este de EE UU

En algunos de los bares de tapas que se han abierto en los últimos años en Nueva York, es posible que sirvan jalapeños en lugar de los pimientos del piquillo que vende la carta. Lo más normal es que las gambas no tengan cabeza y que las migas consistan en una rebanada de pan con un huevo encima. En los mejores restaurantes -que también los hay-, la cocina de tapas propone una fusión de cocina tradicional española con elementos modernos. Eso sí, a partir de ahora el tradicional pincho también tiene su lugar en Nueva York, de la mano de la cadena Lizarran.

La cadena de pinchos y tapas conocida ya en Rusia, China y Europa inaugura oficialmente el próximo 14 de abril su primer restaurante en el SoHo de la Gran Manzana. Y lo hace de la mano de Miguel Jiménez, quien tenía una franquicia en Fuengirola (Málaga) y se ha hecho con la masterfranquicia de 24 estados de la costa Este del país. La franquicia tiene dos locales en California ya abiertos por otro franquiciador y un tercero ya está haciendo planes para llevar esta marca de restaurantes, controlada Comess Group, a Florida.

Los planes de Jiménez pasan por abrir otros dos locales al año en un inicio, uno en la zona norte de Manhattan y el otro en Jersey, y luego multiplicar el número en los ejercicios siguientes. Pero no tiene prisa. "De momento, nuestro afán no es crecer sino pulir los errores que comentamos con el primer local. Tenemos que formar a los empleados y dar un buen servicio. Luego seguiremos formando a más personal para futuras franquicias".

Las aperturas dependerán de la adaptación y lo rápido que cale el concepto de las tapas y los pinchos tradicionales. En la cocina hay un chef español pero, según dice Jiménez, "hay que explicar al nuevo público la diferencia entre el chorizo de pueblo y el picante", entre otras cosas. De momento no tiene pensado ofrecer brunch, el popular desayuno tardío de fin de semana, pero no lo descarta.

La otra variable que decidirá cómo crece Lizarran es la economía. Jiménez explica que el mismo se fijó en EE UU cuando percibió el mal momento de la economía española y buscó alternativas. Después de un año yendo y viniendo se instaló en la ciudad con su familia (su esposa y su hermano son sus socios) y ya lleva nueve meses. "La situación aquí tampoco es buena pero hay oportunidades porque por ejemplo ahora hemos podido hacernos con un local. Sigue siendo caro pero al menos es accesible, hace tres años ni te hacían un alquiler".

"Como el 'dim sum' pero con vino español"

Lizarran lleva abierto una semana y aún se están dando los últimos toques al servicio. Iba a abrir antes pero las tormentas de nieve aconsejaron la espera. Ayer, antes de una inauguración informal, Miguel Jiménez decía que a pesar de que no la ha habido oficial, ya tienen reservas hechas.

La clave ha sido una campaña que ha llevado a este restaurante a las reseñas de las páginas de medios como The New York Times o la Revista New York, entre otras. En la reseña de esta publicación, y no es la única que lo hace, se afirma que el estilo de servir tapas, con camareros que "circulan con bandejas tentando con tapas montadas en pan", "es como el dim sum", una serie de platos populares en China Town. La revista añade que a diferencia de este, en Lizarran las tapas se riegan "con vino y cerveza española".