COLUMNA

España necesita reducir el déficit y ajustar los salarios

A mi juicio dos decisiones fundamentales necesita España para salir de la crisis: eliminar el déficit público y ajustar los salarios y precios a su situación económica.

Dada la falta de transparencia del Gobierno para explicar cómo va a reducir el déficit desde el 11,4% del PIB de 2009 al 3% al finalizar 2013, que es el plazo máximo concedido por la Comisión Europea, ha surgido la polémica de si dicho objetivo podrá ser alcanzado. La improvisación del Gobierno en el tema del déficit ha sido de consecuencias fatales para nuestra economía: ¿cómo ha sido posible que el Gobierno con un déficit previsto para el 2009 del orden del 12% del PIB en el momento en que se presentaban los Presupuestos para 2010 vuelva a repetir en dicho Presupuesto un déficit desorbitado que en unión de los correspondientes a las comunidades autónomas y a las corporaciones locales, vuelva a repetir un déficit de la misma cuantía en porcentaje del PIB, según estimación del Fondo Monetario Internacional? ¿Qué habrá dicho el presidente del Gobierno español que durante este semestre preside la Comisión Europea, cuando se haya hablado del tema de la estabilidad presupuestaria en Europa, de la difícil situación española y de la falta de medidas para conseguirla?

El Gobierno español ha presentado un plan de austeridad, que fue analizado en nuestro artículo ¡Ajuste presupuestario, ya!, publicado en este diario el 19 de febrero de 2010, en el que se ponía de manifiesto que dado que el 60% de nuestro déficit es estructural, las medidas de ajuste presupuestario no eliminan la totalidad del déficit, siendo necesario efectuar reformas estructurales en determinadas políticas de gasto de protección social. La agencia de calificación Standard & Poor's muestra sus dudas sobre la capacidad del Gobierno para reducir el déficit al 3% del PIB, considera que sólo logrará situarlo en el 5%, no descartando rebajar el rating a España porque no cumplirá con la Unión Europea.

Creo que hay que cumplir lo dispuesto por la Comisión Europea, para lo cual hay que realizar reformas estructurales en la protección social (sanidad, servicios sociales, desempleo y pensiones), recortando el nivel de prestaciones que las leyes otorgan a los ciudadanos. A tal hecho se ha llegado tanto por el envejecimiento de la población como por la falta de previsión del Gobierno que ha ido elevando las prestaciones sin efectuar cálculo alguno de la incidencia en el gasto público y en el déficit y sin proponer las reformas adecuadas para solventar el problema. A nadie nos gusta el recorte en el nivel de prestaciones sociales, pero la realidad es la realidad y hay que afrontarla.

Se acercan para España horas muy difíciles. Es necesario efectuar un ajuste muy duro si se quiere recobrar la confianza de los mercados financieros internacionales. El premio Nobel de Economía Paul Krugman , que participó el 13 de febrero de 2009 en las jornadas Respuesta ante la crisis, señaló que los precios y salarios en España son insostenibles y no están alineados con su situación económica, por lo que nuestro país necesita una deflación relativa del 15%. Explicó que si la Unión Europea crece entre un 2 o 3% anual, España sólo sentirá un dolor moderado durante 5 o 7 años, pero si la Unión Europea entra en deflación, lo que es muy posible, habrá que reducir mucho salarios y precios. Coincide con lo que publicamos el 31 de enero de 2009 en CincoDías Alarmante déficit público en 2009.

¿Qué haría España si no estuviera en el euro?: devaluar. Como esto no es posible, hay que efectuar un ajuste muy duro con medidas equivalentes en resultados.

La Fundación de las Cajas de Ahorros estima que las previsiones económicas para España son para el corriente año de un decrecimiento del PIB de siete décimas (-0,7) que para 2011 se transformará en crecimiento del PIB del 0,8% siendo los factores que impulsarán el crecimiento el consumo final de los hogares y la inversión en bienes de equipo, y en los dos años siguientes (2012 y 2013) la economía no podrá crecer por encima del 2%, sin generación por tanto de empleo.

Los índices de competitividad de la economía española han caído con todos los países, pero especialmente con aquellos con los de Europa, que son precisamente con los que tenemos mayores volúmenes de intercambio comercial. La subida de costes, especialmente de salarios y de precios durante más de una década han deteriorado fuertemente nuestra competitividad, es necesario corregirla, y como estamos en la zona euro, no es posible devaluar, lo que tendría un fuerte efecto sobre la disminución de los costes salariales. Por ello es necesario actuar sobre los salarios, que constituye el principal componente de los costes.

En Europa la mayor parte de los países han puesto en marcha en el mercado de trabajo la conocida como flexiseguridad, consistente en políticas activas de empleo que mantengan la seguridad y protección de los trabajadores sin mermar la flexibilidad de las empresas. En la negociación colectiva el crecimiento de los salarios deberá efectuarse en función del crecimiento de la productividad y no de la inflación, a cuyo efecto los acuerdos salariales se efectuarán a nivel de empresa y no a nivel de cúpula como se hace hoy en día.

Grecia que se encuentra en una situación de crisis económica peor que la nuestra, pero no totalmente diferente, ha acordado una reducción salarial; es claro que ha tenido una contestación social pero los Gobiernos deben actuar en función del interés general. En España estimo que debería efectuarse una corrección salarial tanto en el sector público como en el sector empresarial como consecuencia del desajuste habido en el pasado entre subidas salariales y productividad. Seguiríamos el consejo dado por Krugman. En cuanto a los precios un mayor nivel de competencia y una mayor desregulación serían medidas oportunas.

José Barea. Catedrático emérito de la UAM