Afronta un nuevo pago a las aerolíneas

Pascual pilota Viajes Marsans tras dimitir el director general

El presidente y copropietario del grupo Marsans, Gonzalo Pascual, ha tomado las riendas de la división de agencias de viajes tras la dimisión ayer del director general, José María Lucas, tras 14 años en el puesto. De fondo está la delicada situación financiera del grupo, que acumula importantes deudas con bancos y proveedores.

El hasta ayer director general de Viajes Marsans, José María Lucas, presentó su dimisión "por razones personales y profesionales" para dar "por finalizada" la etapa de su vida -14 años- en la que ha estado al frente de esta división del grupo turístico. Asumirá directamente sus funciones Gonzalo Pascual, presidente y copropietario de Marsans, junto con el actual equipo de dirección de la división minorista.

Pascual dirigió ayer una carta a todos los empleados para agradecer la labor de Lucas y para pedirles que aborden "la nueva etapa desde la categoría profesional y humana que les caracteriza". Según Pascual, "en la compañía se ha pasado por todo tipo de situaciones y la presente, sin ser nada fácil, no es peor que otras ya superadas". La misiva finaliza pidiendo "el apoyo y la entrega" a toda la plantilla.

Lucas ha sido durante sus años en Marsans un hombre de confianza de los propietarios del grupo, pero las tensiones entre ambas partes han ido en aumento en los últimos tiempos. La situación económica de Marsans es muy delicada. En los últimos meses viene tratando de refinanciar una deuda de unos 120 millones con varios bancos, a los que ha pedido también un préstamo de 40 millones de euros para poder mantener la actividad. De estos 40 millones, las entidades han concedido por el momento 8 millones.

Pero, según la compañía, en las últimas semanas se habría activado un interés de los propietarios por la venta del grupo Marsans a dos fondos europeos, en una operación que estaría valorada en unos 350 millones de euros. La delicada situación de la empresa se debe en parte a la gran cantidad de fondos -unos 143 millones- sacados de algunas empresas del grupo para inyectarlos en Air Comet, que cerró en 2009.

Pago del BSP

El próximo lunes es un día clave para Viajes Marsans. La compañía tiene que abonar a las compañías aéreas integradas en la IATA (en inglés, Asociación Internacional del Transporte Aéreo) los billetes vendidos y cobrados en metálico a través de la red de agencias de viajes durante el mes de febrero. La cantidad no es muy elevada, probablemente sea inferior a los diez millones de euros, pero el impago supondría un duro revés difícil de asumir por Viajes Marsans porque le impediría seguir vendiendo billetes de estas aerolíneas.

El grupo Marsans no ha querido confirmar la cantidad que tiene que abonar el lunes al BSP (Billing and Settlement Plan), el banco que luego distribuye el importe de los billetes entre las aerolíneas de IATA. Las ventas correspondientes a enero fueron unos 10 millones de euros.

No todas las ventas de billetes que hacen las agencias de viajes se liquidan a las aerolíneas a través del BSP. Cuando el pago del billete es a través de la agencia y se abona con tarjeta de débito o crédito, el dinero llega al instante a la aerolínea.

El precedente de Terminal A

Entre las aerolíneas están con los dedos cruzados ante lo que pueda suceder el próximo lunes, día en que las agencias de viaje españolas tienen que rendir cuentas a las compañías aéreas.

Hay un precedente reciente, el caso de Terminal A, una agencia con sede en Barcelona que a finales de 2009 incurrió en un impago de 43 millones de euros. "Con Terminal A ya hemos tenido suficiente", explican dentro del sector. El impago del importe adeudado al BSP le supuso que IATA la sacara automáticamente del sistema, por lo que no podía vender más billetes de las aerolíneas asociadas.

Terminal A sigue operando, pues vende billetes de compañías no IATA, y ha entrado en concurso de acreedores con una deuda de 50 millones de euros. La agencia ha dejado colgadas a un buen número de aerolíneas.

La coyuntura actual del mercado, con un estrechamiento de márgenes y un tráfico aéreo deprimido, no es precisamente la mejor, por lo que las compañías aéreas miran con lupa la aparición de morosos.

Fuentes consultadas explican que el impago del BSP supone inmediatamente la exclusión del sistema. Hay agencias de viajes que no se pueden permitir el lujo de desconectarse del sistema de la IATA, como es el caso de Marsans.

De hecho, todo apunta a que en los últimos meses el grupo propiedad de Gerardo Díaz Ferrán y Gonzalo Pascual ha concentrado la poca liquidez que tenía en ir superando esta reválida mensual para no perder este último hilo de vida.

"En caso de impago, hacemos un requerimiento que tiene que ser satisfecho en 24 horas", según IATA.

Las cifras

14 años llevaba José María Lucas al frente de Viajes Marsans. Entre 1980 y 1996 ocupó distintos puestos en el grupo Barceló.

143 millones se derivaron desde varias empresas del grupo a Air Comet, la aerolínea de Marsans, para intentar salvarla.

120 millones de euros es la deuda bancaria que Marsans está tratando de refinanciar con varias entidades financieras.