Otros 75 millones quedarán reservados

Ono aprueba la inyección de fondos de 125 millones de sus accionistas

Ono ha dado un paso más para resolver sus problemas financieros. Tal y como se había comprometido ante sus bancos acreedores, el consejo de administración de la operadora de cable ha aprobado la inyección de fondos de sus accionistas. Serán 125 millones los que se pondrán a disposición de Ono de inmediato en forma de préstamo participativo, para apuntalar su liquidez, y otros 75 millones quedarán reservados y se desembolsarán sólo en función de las necesidades del operador, según aseguró ayer la compañía en un comunicado.

Ahora queda por decidir cómo se repartirá esta suma. La compañía afirma que las peticiones de participación superan los fondos necesarios, así que hay accionistas dispuestos a cubrir lo que otros no quieran comprometer. En cualquier caso, el próximo día 16 los socios de Ono tendrá que definirse y decidir la cuantía de su inyección en la operadora.

Este paso es vital para el futuro de Ono, que lleva semanas negociando con sus bancos acreedores la refinanciación de 3.600 millones de euros de deuda, cuyos vencimientos pretende retrasar hasta 2013.

Según un portavoz oficial de Ono, las negociaciones van por muy buen camino y se espera que la firma sea cuestión de días. Según sus datos, el 70% de los bancos acreedores respalda la propuesta de refinanciación de la operadora.

Pese a este apoyo, la compañía ha incumplido el calendario que había establecido para tener lista la refinanciación. Ono pensaba contar con el visto bueno de los bancos acreedores en la primera mitad de febrero. Casi un mes después, la negociación está todavía encima de la mesa, aunque la empresa señala que se debe a la complejidad de pactar con cerca de 80 bancos.

A vueltas con la salida a Bolsa

Ono ha reconocido que la refinanciación sólo arregla parte del problema. La operadora seguirá necesitando fondos a medio plazo, por lo que "se podría plantear diferentes vías de generación de recursos financieros, como una emisión de bonos, una ampliación de capital o una eventual salida a Bolsa", asegura. La salida a Bolsa no es una idea nueva. La cancelación de la colocación de Ono fue una de las más sonadas de la crisis del año 2000, a sólo dos días de empezar a cotizar. A partir de ahí, la idea nunca se descartó, pero los problemas financieros lo han impedido.