Lealtad, 1

Cerdos, granjeros y la deuda soberana

Bill Gross, el estratega jefe de Pimco, suele hacer gala en su carta mensual de un destacado sentido común. Y ofrece un diagnóstico de lo más acertado sobre el mercado de renta fija. En la cartera de este mes de marzo, Gross pone los puntos sobre las íes: nos encaminamos a un mercado "unicrédito", entendido por tal, aquél en el que se homogeneiza la prima de riesgo de los emisores, ya sean soberanos o privados.

Lo que dice este experto es que a medida que los Estados asumen el riesgo de los mercados, tienden a parecerse cada vez más a los mercados que garantizan. Utilizando su metáfora: "el rey se parece cada vez más a sus súbditos".

Así, el rendimiento de los bonos soberanos se acerca cada vez más al de las emisiones privadas de máxima calidad en un proceso de homogeneización de las tires. Algo así como la última escena de Rebelión en la granja, de George Orwell, cuando ya no es posible distinguir entre cerdos y granjeros, por aportar una metáfora de cosecha propia.

Dice Gross que esta homogeneización entre deuda pública y crédito sólo se puede revertir en caso de que las economías sufran un nuevo revés y vuelvan a los momentos recesivos de hace un año. En tal caso, la deuda soberana recuperaría para sí la cúspide de la jerarquía crediticia, al retomar su papel como refugio ante las inclemencias financieras.

En un escenario más benigno, los diferenciales sólo se pueden ampliar por dos vías: o suben las tires del crédito o bajan las de la deuda pública, y ello dependerá de cómo se desarrollen los acontecimientos: inflación, recuperación del sector productivo y retirada de los estímulos monetarios.

Entretanto, afirma, es momento de discriminar entre países, y apostar por aquellos con menores riesgos inflacionistas y de riesgo de impago. Porque los que no logren la disciplina fiscal que pide el mercado, se mantendrán en ese estado en el que lo público y lo privado se mezclan y no se distingue a unos de otros.