¿La revancha del botiguer?

¿La revancha del botiguer?


Convocatoria de huelga para hoy sábado en los hipermercados y supermercados de la cadena Carrefour en Bélgica. Motivo, el anuncio de la compañía francesa de que cerrará 14 hipermercados y 7 supermercados antes del próximo 30 de junio. En total, 1.672 trabajadores afectados. Pero la cadena reconoce que el problema afecta a más establecimientos, por lo que muchos otros puestos de trabajo pueden estar en peligro.

La crisis de Carrefour en Bélgica muestra que el impacto laboral y social de la clausura de grandes superficies puede ser tan devastador como el del cierre de una planta de fabricación de coches. Pero tal vez revela también una particularidad del sector de la distribución, porque las pérdidas de la cadena francesa en el mercado belga proceden de las grandes superficies del grupo. En cambio, los llamados establecimientos de alcance (la antigua tienda del barrio) y los franquiciados, siguen reportando jugosas ganancias al líder mundial de la distribución.

¿Se generalizará esa tendencia? El menor tamaño de las familias; las crecientes dificultades de moverse con coche por muchas ciudades; o los intempestivos horarios laborales, parecen indicar que el consumidior tirará cada vez más a menudo de la pequeña tienda que encuentre abierta y a mano, aunque tenga que pagar un poco más.

Si es así, ¿veremos la revancha del tendero tradicional, ése que algunas regiones como Cataluña han protegido como si fueran una especie en peligro de extinción? No está claro. Por un lado, la experiencia de Carrefour en Bélgica muestra que las grandes cadenas ya han descubierto el negocio de la tienda de la esquina y están dispuestas a explotarlo. Por otro, la venta a distancia y el comercio electrónico continúan ganando cuota de mercado incluso con la crisis (o quizá, alentados por ella), lo que puede reducir el número de comercios. Y, finalmente, las nuevas exigencias laborales de un pequeño comercio que debe adaptarse a los horarios de sus clientes, puede hacer que los botiguers del futuro ya no sean de origen catalán sino chino, paquistaní o marroquí.

Foto: "Catherine", tienda de toda la vida, en la calle de Midi de Bruselas (B. 26-2-10).

Comentarios

Me decían en mi pequeña ciudad española que "los mejores locales se los están quedando los chinos", como si fueran los chinos los que habían echado a los anteriores. Los anteriores cerraron más o menos en coincidencia con la apertura de tres enormes hipermercados con amplias galerías comerciales. Pero esos chinos (o no tan chinos, porque también tenemos en el populoso barrio algunos tenderos de toda la vida y algunos nuevos de Pakistan, el Magreb y Latinoamérica) están más horas que un reloj y a pie de calle, gastan poquísimo en luz y escaparatismo y supongo que ganan poco pero aguantan frente a los que esperan un sueldo fijo. Su gran aliado es el horario sin restricciones. Veremos cómo evoluciona la cosa. Desde luego yo les compro, si la calidad es suficiente, el otro día incluso me añadieron de regalo unas nueces de más en el peso... Por cierto, el escalón ínfimo de esa categoría de negocios son esos microlocales en los que un tendero muchas veces oriental está horas y horas viendo la tele en su idioma y vende un poco más caro lo que ha comprado unas horas antes en los supermercados más baratos que haya encontrado. Un comercio africano, pero que permite vivir a gente que no piensa hacerse rica.
El petit botiguer tiene dos enemigos: Uno las grandes superficies, y otro las tiendas de pakistanis, chinos y demás que están abiertos más horas de las que marcan, que venden alcohol fuera de horarios y a menores, lo mismo que hacen con el tabaco. En las tiendas de chinos venden algunos productos que no han pasado el control de CE, y juguetes con pinturas tóxicas, así como zapatos y bolsos que generan problemas dermatológicos y respiratorios. Esas cosas no pasan en las tiendas de pequeño comercio que cumplen con todos los requisitos. Así que antes de hablar de justicia, mira primero si cumplen con las leyes establecidas.
Contra los despidos los sistemas de control de presencia pueden ayudar a justificar la productividad de los trabajadores. Despiden en masa sin tener en cuenta mucha veces los beneficios de ciertos trabajadores. Si hay que despedir es evidente que las cosas en la empresa no van bien, pero no se pueden mantener aquellos que realmente lo están dando todo para que la empresa salga adelante?
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