TRIBUNA

Necesitamos ingenieros

Más de 12.000 empresas, 200.000 empleos estables y de alta calidad, 40% de exportación, y muchos años de hacer verdadera I+D+i, conceptos como innovación, sostenibilidad o el Nuevo Modelo que ahora todos queremos para España, los ingenieros los llevan en el ADN desde siempre.

Cuando España entra en la Unión Europea, su dotación de infraestructuras era el 55% de la media europea, ahora es del 100%, gracias a invertir eficazmente más de 20.000 millones de euros de obra pública por año, financiada al 50% por la solidaridad europea, con un éxito que ha sido el mejor aval de la política europea de cohesión y hecho posible por las ingenierías españolas junto con las constructoras y una buena administración pública, que, así han desarrollado un cluster que hoy es de los más competitivos del mundo.

En la Comisión Europea se sabía que un euro gastado en el sistema español de ingeniería se transformaba en noventa y muchos céntimos reales en una autovía o en un AVE o en una depuradora o en un gasoducto, no se podía decir lo mismo de otros países europeos, ni de otros sistemas españoles y, además, se gastaba con rapidez porque había bibliotecas de planes y proyectos dispuestos para su ejecución.

La ingeniería española tiene muchas reivindicaciones pendientes: mayor actividad inversora pública y privada, más ingeniería, nuestro gasto aún no llega al 5% del volumen de obra, cuando en los países más maduros está próxima al 10%, simplificación administrativa, primar en las adjudicaciones la calidad sobre el precio, ayuda a la exportación bajo la marca España, mejoras en el tratamiento fiscal de los ingenieros expatriados, más bibliotecas de proyectos, evitar los concursos de proyecto y obra, reducir la fuerte competencia de la ingeniera pública...

Pero si no se corrige enérgicamente la caída del 30% del mercado público de ingeniería, en 2010 se perderán 7.000 empleos; con la cuantía del rescate de una caja de ahorros se resolvería la crisis de la ingeniería española, y no pedimos dinero gratis, sino recuperar el volumen de contratación en ingeniería civil, industrial, energética, medioambiental, tecnológica y de telecomunicaciones, que además, es productiva, creadora de mucho empleo de calidad y de futuro para España y cuya creación ha supuesto un gran esfuerzo que sería lamentable desaprovechar.

"Nadie entre aquí que no sepa geometría", dijo Platón para su academia. El 80% de los ministros y consejeros autonómicos son de letras, parece que un mayor equilibrio ciencias/letras sería deseable y más ahora que hay acuerdo en la conveniencia de un modelo más técnico-científico.

Además, muy probablemente, ese exceso del gobierno de letra pueda explicar, en parte, la relativa menor cuantía y a veces ausencia de accountability, ese comportamiento de responsables de sistemas básicos para el funcionamiento de España, como si fueran simples analistas dialécticos ajenos a la responsabilidad funcional del sistema.

Ser ingeniero es difícil, se retribuyen mejor otras ocupaciones y la dieta mediática ensalza otras tareas. El 30% de los jóvenes ingenieros al cabo de 5 años están en otro sector, aun así, tenemos miles trabajando aquí y por 130 países del mundo, y a veces hasta les secuestran o desapareen como trabajadores españoles, aunque no sean noticia, pero los necesitamos. La singular comunidad de vecinos que llamamos España no está terminada, ni mucho menos, cada año se invertían 30.000 millones de euros en obra pública, 20.000 millones en obra nueva y 10.000 millones en reformados. Una inversión adicional de 500 millones de euros en más ingeniería, ahorraría 5.000 millones en reformados, un ahorro neto 4.500 millones.

En crisis, hay que invertir mejor, e invertir mejor es invertir más en ingeniería, en buena parte del mundo todavía existe una enorme carencia de infraestructuras, cuya solución, sería la mejor cooperación a su desarrollo. Recuerdo la niña saharaui que dejaba su verano en España, y a la que el periodista preguntaba: Y tú ¿qué te llevarías?, ella contestó: "un grifo". Deberíamos poner los grifos que lleven agua a esos millones de gente que todos los días recorren kilómetros para tener agua.

Necesitamos motivar a nuestros jóvenes para cambiar de modelo, pero, sobre todo, para que se sitúen en la vida en el comprometido y apasionante mundo de los creadores.

José Luis González Vallvé. Presidente de tecniberia