El tráfico aéreo no se normalizará hasta finales de semana

Los pilotos de Lufthansa suspenderán la huelga para volver a la negociación

Los pilotos de Lufthansa interrumpirán este martes la huelga iniciada la pasada medianoche para dar cabida a una nueva ronda de negociaciones entre el sindicato Cockpit y la compañía alemana, aunque el tráfico aéreo no se normalizará hasta finales de semana.

Así lo acordaron hoy representantes de Cockpit y de Lufthansa tras la vista oral celebrada en el tribunal de Trabajo de Fráncfort (Alemania), ante el que Lufthansa había cursado una denuncia por considerar que la huelga no tenía base jurídica y era desproporcionada.

Las partes decidieron, tras consultar por separado, seguir la recomendación de la magistrada encargada del caso, Silke Kohlschitter, y volver a la mesa de negociaciones con buena voluntad y responsabilidad.

Según fuentes de Cockpit, los pilotos serán llamados a retomar el servicio este martes, aunque portavoces de Lufthansa advirtieron de que la vuelta a la normalidad será progresiva y no habrá normalidad en su tráfico aéreo hasta finales de semana.

Cockit precisó que el acuerdo alcanzado hoy habla de interrupción y no de desconvocatoria, en tanto que se han dado de plazo para la obtención de un acuerdo hasta el próximo día 8 de marzo.

Los pilotos de Lufthansa iniciaron la pasada medianoche una huelga de cuatro días de duración que, según estimaciones de la compañía habría generado pérdidas de hasta 100 millones de euros.

La protesta obligó a Lufthansa a elaborar un plan de emergencia que contemplaba la cancelación de hasta 3.200 vuelos, en su mayoría domésticos, pero también internacionales.

Lufthansa consideró la huelga desproporcionada y horas después de que comenzara puso por la vía de urgencia una demanda judicial con la intención de pararla.

"La huelga es desproporcionada y Lufthansa obligada a impedir que haya daños para la empresa, sus trabajadores y accionistas", declaró el portavoz de la aerolínea, Andreas Bartels.

El portavoz de Cockpit, Alexander Gerhard-Madjidi, saludó la celebración de esa audiencia porque "nos permitirá explicar nuestras posiciones y demostrar que la huelga no es desproporcionada, que se han tomado las medidas necesarias".

El detonante de la huelga fue el profundo desencuentro que hay entre las posiciones de Lufthansa y Cockpit sobre las perspectivas laborales de los cerca de 4.000 pilotos afiliados a este sindicato.

Cockpit exige una subida salarial del 6,4 por ciento durante un año, aunque están dispuestos a renunciar a ese incremento si la empresa garantiza los puestos de trabajo y asegura que las filiales de bajo costo no asumen trayectos ahora cubiertos por Lufthansa o ellos mismos son transferidos a estas líneas.

Los pilotos ligados a Lufthansa por convenio colectivo tienen un sueldo de 62.000 euros brutos anuales en el caso de un piloto que comienza, 110.000 euros para un capitán y alrededor de 250.000 euros brutos en el caso de un comandante al final de una carrera exitosa.

Además de la graduación, inciden en el sueldo las horas de vuelo, tipos de avión pilotados, entre otros.

Otro de los escollos de la negociación fue una norma fijada hace dieciocho años, según la cual sólo los pilotos sujetos al convenio colectivo deben pilotar los aviones de la compañía con capacidad superior a los 70 pasajeros.

Por otra parte y mientras Lufthansa intentaba detener la huelga en instancias judiciales, la compañía recibió hoy la amenaza de paros parciales del sindicato independiente de acompañantes de vuelo (UFO), que representa a unos 16.000 trabajadores de cabina.

UFO exige a la empresa que se sienta a negociar la renovación del convenio, lo que no ha sucedido hasta ahora, y muestre disposición a mejorar las condiciones de trabajo, entre ellos una semana laboral de un máximo de 40 horas y la asistencia -ahora obligatoria- a seminarios en su tiempo libre.