Viajes

Mítica ciclista en el Pirineo francés

Tourmalet o Luz Ardiden forman parte de una atractiva oferta invernal a escasos kilómetros de la frontera.

A pesar de su proximidad, el Pirineo francés es un relativo desconocido para el esquiador español. Tal vez carezca del aura de los Alpes, pero esta zona cuenta con atractivos sobrados que sumar a su proximidad: paisajes extraordinarios, una excelente relación calidad-precio y cimas con toda la mística del Tour de Francia en su currículo, como las de Luz Ardiden y el Tourmalet.

En el último año, las siete estaciones más destacadas de la región se han agrupado en la Nueva Cadena de los Pirineos (N'PY, www.n-py.com) para coordinar una oferta colectiva de 330 kilómetros de descenso, 229 pistas y 40.000 plazas hoteleras. Con distintos descuentos en forfaits y estancias, suponen una tentación repleta de atractivos para los amantes de la montaña.

Entre los platos fuertes que pueden disfrutarse en la zona puede destacarse una novedad de la temporada: el descenso del Pic du Midi, la cumbre que corona el Dominio de Tourmalet, en las noches de luna llena, de las que restan dos con nieve garantizada los días 26 de febrero y 27 de marzo.

Es posible realizar un descenso con un grupo de 90 personas desde el punto intermedio del Taoulet, o incorporarse a la decena que lo harán desde la cumbre -a casi 3.000 metros- junto a profesores de la Escuela de Esquí Francés, en una zona no vigilada ni acondicionada, por lo que los monitores examinarán previamente el nivel de los participantes antes de permitirles la aventura.

Paisaje único

El Pic de Midi es también el mejor lugar para contemplar la majestuosidad de los Pirineos. Desde su cumbre, accesible por telesilla, se abarca la totalidad de la cordillera, desde Cataluña hasta el País Vasco. Cuenta igualmente con un observatorio que ofrece una panorámica única, totalmente libre de contaminación lumínica, de la bóveda celeste.

Otro placer singular es el de disfrutar de placeres termales con la nieve a la vista tras los miradores. Entre las instalaciones de este tipo con que cuentan en la zona puede citarse el Centro Balnea, a quince kilómetros de Peyragudes; y el Luzea, equipado con un singular hamman de piedra de Carrara, situado en las proximidades de Luz Ardiden.

Este grupo de estaciones francesas pirenaicas mantienen un acuerdo con las cinco integrantes de Aramon, que agrupa a las aragonesas Cerler, Formigal, Panticosa, Javalambre y Valdelinares, por el que ofrecen un forfait internacional que permite disfrutar de descensos de esquí sin límite en las doce estaciones.

Guía para el viajero

Cómo ir

El aeropuerto más próximo a las estaciones pirenaicas francesas es el de Pau, aunque no tiene enlaces directos con España. Resulta preferible llegar por carretera. Una opción es seguir la autopista hasta Jaca y luego optando por el paso de montaña más adecuado a destino elegido, por Canfranc, Sallent de Gállego o Bielsa; otra, por el Valle de Arán.

Dónde dormir

Le Rex Hotel (10, Cours Gambetta, Tarbes) está a sólo 10 kilómetros de Lourdes, y tiene una original fachada que cambia de color. Madame Holiday Residence Cami Real (Saint Lary) se encuentra en el corazón del valle Aure, a sólo 20 kilómetros de España, y es la base ideal para ir de excursión a los lagos cercanos o visitar las Termas de Saint-Lary. Le Choucas, en La Mongie, se encuentra a pie de pista, y cuenta con una atmósfera familiar y acogedora.

Dónde comer

El Auberge du Lienz (La Couquelle 5, Route Tournaboup, Bareges) ofrece cocina regional sobre un fondo de chimenea. Le Pic D'Espade, en La Mongie; el restaurante lounge Cosy Casa o el tradicional Le Yéti en Ustou son otras opciones.