La política no entiende los mercados financieros

Desde que el Congreso americano se negara a aprobar el Plan Paulson en la primera votación, de todos los riesgos, que son muchos, el que sin duda causa más pavor entre los inversores es el político. Cuando la pelota está en el tejado de los políticos los mercados tiemblan, ya que si bien otras incertidumbres se pueden valorar, la posibilidad de que un político la fastidie es imposible de meter en una ecuación. Recientemente oía a un político decir que él no gobierna para los mercados sino para las personas. Quizá el problema está ahí, en que no entienden lo que son. Para los políticos los mercados financieros son una entelequia habitada por especuladores y demás personajes poco recomendables que en nada afectan al bienestar de sus ciudadanos.

Sin embargo, en esencia, el mercado es el lugar donde se fija el precio al que nos financiamos. Vía deuda, los mercados de renta fija, o vía capital, las Bolsas. Y por tanto, nadie que deba dinero o que pretenda que se lo presten puede vivir de espalda a ellos.

Desde principio de año los datos económicos han sido en general muy buenos, la actividad está aumentando y las economías están recobrando el pulso con crecimientos positivos. Desde el punto de vista de las empresas las noticias son aún más halagüeñas. Se están publicando los resultados del cuarto trimestre y están siendo mucho mejores de lo esperado con un porcentaje de sorpresas positivas muy elevado. Además el avance se aprecia no sólo por recorte de costes, sino por mejora de los ingresos.

En otras circunstancias lo lógico es que los mercados lo hubiesen celebrado con subidas y no con los recortes que hemos sufrido en las últimas semanas.

Es evidente que los fuertes déficit fiscales en los que han incurrido los distintos gobiernos para contrarrestar los efectos de la crisis es un problema que hay que resolver, pero lo que realmente ha preocupado a los inversores es ver cómo en el caso europeo, que es donde verdaderamente el recorte ha sido más pronunciado, la solución del mismo tiene un componente político mucho mayor, y por lo que parece, esta vez, no están por la labor de darles el beneficio de la duda.

Joaquín Casasus. Director general de Abante