Mercados

La Bolsa logra su mejor semana desde julio

El mercado sortea el inicio de la política restrictiva de la Fed, sube un 4,42% y cierra en 10.676,7 puntos.

En Bolsa, la misma noticia que justifica un desplome en toda regla puede servir para justo lo contrario. Esta semana tocaba entrar en el parqué, de la misma forma que dentro de poco, el Ibex bien puede volver a darse la vuelta, atrapado como está desde hace meses en un corredor de 2.000 puntos, entre los 10.000 y los 12.000. El hecho es que por primera vez en el año, todos los días de la semana han terminado en positivo, el índice ha concluido en 10.676,7 puntos y la revalorización acumulada es del 4,42%. Es la mejor semana desde julio del año pasado. El índice recupera un 5,65% desde los mínimos del año.

Todos los valores del Ibex han conseguido cerrar el balance semanal con ganancias. Los títulos que han registrado un mayor avance figuran precisamente entre los más castigados de las últimas semanas, lo que da una idea de que la subida tiene un componente técnico muy importante. Grifols ha subido un 8,94%; OHL ha mejorado un 8,81% y Gamesa, un 8,53%. En el polo opuesto están los modestos avances de BME (1,15%), FCC (0,46%) y Banesto, que registró una mínima subida del 0,09%.

El Ibex ha seguido la estela del resto de los mercados, más tranquilos esta semana, aunque los problemas de Grecia y la amenaza que representan para el euro siguen sin resolverse. El Euro Stoxx mejoró un 4,45%; el Footsie, de 4,19%; el Cac, un 4,74% y el Dax, un 4,03%. Europa se ha comportado casi como un reflejo de lo que sucedía en Wall Street, donde los números verdes también se han impuesto. El S&P cierra la semana con un avance del 3,1%; el Dow Jones sube un 3% y el Nasdaq, algo menos, un 2,8%.

Uno de los acontecimientos de la semana ha sido la decisión de la Reserva Federal (el banco central de EE UU) de elevar 0,25 puntos porcentuales los préstamos directos a la banca , que hace efectivos a través de la ventanilla de descuento y que han pasado del 0,5% al 0,75%. La autoridad monetaria explicó que había tomado la decisión "a la luz de la constante mejoría de las condiciones financieras". A partir del próximo 18 de marzo, el plazo de vencimiento máximo de estos créditos vuelve a ser intradiario, en lugar de los 30 días como ahora. Se revierte así una de las primeras medidas que tomó la Fed ante la crisis financiera y que tuvo lugar el 17 de agosto de 2007.

La entidad central de EE UU se encamina hacia la normalización, aunque todavía pasará un tiempo antes de que los tipos de interés oficiales suban desde la horquilla actual, que está en un rango entre el 0% y el 0,25%. La Fed teme que el exceso de liquidez genere una espiral inflacionaria, pero tampoco pretende que un endurecimiento prematuro de las condiciones desemboque en una mayor tasa de paro, que está en el 9,7%, cerca de los niveles más altos desde 1983.

Entre otras cosas, la Gran Depresión que siguió al crac de 1929 tuvo como consecuencia que la Reserva Federal recibió en 1946 el mandato de velar por el empleo. El gasto de los consumidores equivale a dos tercios del PIB americano y es una pieza clave del engranaje económico. Desde 1946, la Fed nunca ha subido tipos sin esperar antes a que el empleo se estabilizase.

La profundidad y el calado de una crisis de ámbito mundial ha revelado que la mejor manera de abordar la situación es mediante un enfoque pragmático. Ha quedado patente que, traspasado determinado umbral de rentabilidad, el mercado deja de saber qué es lo que le conviene y la filosofía de la autorregulación deviene en consecuencias catastróficas. No es la primera vez, ni será la última. La subida desatada y sin fundamento del precio de determinados activos de inversión hasta su inevitable debacle es un hecho que se repite de forma contumaz en la historia económica.

De la misma forma, será difícil aplicar a rajatabla el Pacto de Estabilidad y Crecimiento de la UE, que fija un límite de déficit del 3%. La eurozona tiene que lidiar con endeudamiento que ya es de 7,5 billones de euros. Grecia, que ahora está en el ojo del huracán, tendrá que refinanciar 50.000 millones en los próximos meses y en pocas semanas deberá ofrecer resultados palpables en la ambiciosa exigencia de reducir el déficit público del 12,7% del PIB actual al 2,8% en 2012. Todas estas complicaciones se van a traducir en una presión constante sobre el euro, que ha perdido un 10,4% frente al dólar en poco más de dos meses y cotiza ya por debajo de 1,36 dólares.