A partir de ahora se volcará en España

Joaquín Rivero deja la presidencia de Gecina por diferencias con el consejo

Joaquín Rivero abandona la presidencia de la inmobiliaria francesa Gecina. El empresario jerezano se volcará a partir de ahora en el mercado español.

El consejo de administración de la inmobiliaria francesa Gecina no comparte la visión del mercado que tiene Joaquín Rivero. Las divergencias entre la apuesta convencida de Rivero por el mercado español y la desconfianza del resto del consejo hacia el país han provocado su dimisión como presidente.

"Habiendo constatado la falta de consenso en el Consejo de Administración para la continuación de esta política, he decidido apostar por el mercado español", informó el empresario español a través de un comunicado. La política a la que se refiere Rivero, primer accionista individual de la empresa con el 16,1% del capital, es la apuesta que personalmente ha defendido al frente de Gecina por el mercado español. Visión que no comparte el primer accionista de Gecina, la inmobiliaria española Metrovacesa, con el 26,9%, controlada por seis bancos españoles y Barclays.

Gecina, bajo la presidencia de Rivero, compró el 49% de Bami, sociedad inmobiliaria española propiedad de Joaquín Rivero y su socio Bautista Soler (el segundo mayor accionista individual de Gecina, con el 15,3% del capital). Sobre esa operación solicitó información Metrovacesa en mayo del pasado año y una asociación de pequeños accionistas, Adam, la criticó duramente.

El empresario jerezano se hizo con la presidencia de Gecina después de que en 2005 Metrovacesa, entonces presidida por Joaquín Rivero, lanzara una opa por la inmobiliaria francesa. La operación, valorada en 5.500 millones de euros, inauguró la serie de adquisiciones de inmobiliarias cotizadas que se vivió en España hasta principios de 2007.

Tras esa operación de 2005 la familia Sanahuja, que era el primer accionista de Metrovacesa, lanzó una opa sobre la inmobiliaria española para retirar a Rivero de la presidencia y hacerse con el control. La familia catalana logró su objetivo: llegó a alcanzar más del 80% del capital de Metrovacesa y acordó con Rivero su salida de la compañía, a cambio de mantener la presidencia de Gecina.

El espectacular endeudamiento en el que incurrió Sanahuja para destronar a Rivero obligó a Sanahuja a intercambiar acciones de Metrovacesa a cambio de reducir deuda. De ahí que en la actualidad Sanahuja tenga menos del 18% y que los bancos controlen más del 65% del capital de la primera inmobiliaria española.

Rivero destacó ayer su apuesta decidida por el mercado español: "En un mercado que conozco tanto, después de cuatro décadas dedicado al mismo y después de haber superado tres crisis inmobiliarias, estoy firmemente convencido que, a partir de ahora, se abren un enorme número de oportunidades, tanto de expansión corporativa como de negocio, incluyendo la promoción de viviendas", dijo.

Una apuesta que cualquiera tacharía de locura

Si en lugar de Joaquín Rivero hubiera sido cualquier otro empresario, se tendría por locura su apuesta por el mercado inmobiliario español y su convencimiento de que éste presenta grandes oportunidades. Pero cuando es Rivero quien habla, el mercado escucha. Aparentemente el empresario jerezano es uno de los pocos grandes inmobiliarios españoles que se ha salvado de la crisis.

Mientras que Román Sanahuja, Luis Portillo, Fernando Martín, Enrique Bañuelos, Santamaría o la familia Nozaleda han perdido el control de sus empresas o tratan de mantenerlo, Joaquín Rivero retuvo la presidencia de una de las mayores inmobiliarias francesas, Gecina. Por eso no hay que perder de vista el olfato de Rivero. "Está acabando un ciclo y empieza otro que durará otros seis o siete años", dijo Joaquín Rivero en declaraciones exclusivas a este diario el mes pasado. "Es el momento de entrar", añadió.