El centro de motores de Manises, a la liquidación

El fiasco de la privatización de Izar

Los planes previstos para los centros de Sevilla y Gijón fracasan

En 2006, en el marco del proceso de reorganización de los astilleros públicos, el holding público SEPI puso a la venta cuatro de los centros de Izar (los de Sestao, Gijón, Sevilla y Manises) en un intento por mantener su actividad. Casi cuatros años después, el balance es desolador: sólo la factoría vizcaína ha sido capaz de seguir adelante con su actividad industrial, en línea con lo prometido por sus nuevos propietarios. El resultado para los otros tres centros y sus trabajadores ha sido de todo menos satisfactorio.

El centro de motores de Manises fue directamente a la liquidación y sus 128 trabajadores se acogieron a las medidas de protección que habían sido pactadas con los sindicatos en noviembre de 2006. La SEPI decidió no aceptar la única oferta que había por la planta (la del grupo valenciano Ros Casares) al entender que podía ganar más del doble con la liquidación de los activos del centro (terrenos y maquinaria).

Sólo la parcela de 103.740 metros cuadrados, valía unos 60 millones de euros en 2007 con un uso industrial. La semana pasada, el holding público y el Ayuntamiento de Quart de Poblet acordaron la recalificación del terreno para la construcción de viviendas.

Por su parte, el astillero de Gijón, que fue adjudicado a la viguesa Factorías Vulcano, lleva en situación concursal desde mediados del año pasado, debido a la deuda de más de 60 millones de euros que acumula. Los trabajadores ya se han acogido a las garantías de 2006 (que prevén prejubilaciones, salidas indemnizadas y recolocaciones), lo que ha obligado a la SEPI a provisionar 48,5 millones de euros.

Nuevo plan para Sevilla

El futuro del astillero de Sevilla también es incierto tras el relevo de sus gestores la semana pasada. En 2006, la factoría fue a parar a manos de un consorcio liderado por Astilleros de Huelva. El "desastre" industrial, financiero y de gestión que, en palabras de un líder sindical, ha caracterizado la actuación de la sociedad en estos años ha llevado a la Junta de Andalucía a intervenir para tratar de evitar el cierre tanto del astillero onubense como del sevillano, que acumulan una deuda conjunta de unos 280 millones.

Así, la Junta ha diseñado un plan que, la semana pasada, supuso la llegada de un apoderado con plenos poderes para el grupo: José Luis Álvarez, ex directivo de Izar. Álvarez va a presentar un concurso voluntario para Astilleros de Huelva y renunciar a construir grandes buques. Esto le permitirá acceder a ayudas europeas a la reestructuración. La idea es que, en el futuro, el centro tenga nuevas unidades de negocio (reparación, aerogeneradores, estructuras offshore) con la participación de los grupos Boluda y Gallardo como nuevos socios. æpermil;stos entrarían también en Sevilla, donde tendrán que poner en marcha un nuevo plan inversor e industrial.

El astillero de Sestao, la única excepción

La única excepción al fracaso en la enajenación de los centros de Izar es el de La Naval de Sestao. El astillero está controlado en la actualidad por Astilleros Murueta (34,3%), Ingeteam (34,3%), Iniciativas Navales del Norte (12,3%), Naviera del Nervión (10,3%) y Knutsen (8,6%). Los socios se adjudicaron la planta por 7 millones de euros.

Según los últimos datos públicos disponibles, el centro trabaja en estos momentos en dos dragas de succión, después de que la semana pasada hiciera entrega de un buque minero (fall-pipe) de 32.500 toneladas al armador belga Jan de Nul.

El consorcio logró cerrar el ejercicio de 2008 con una cifra de negocios de 284,2 millones de euros, un resultados de explotación de 35,36 millones y un beneficio neto de 26,26 millones.