Hoy hay reunión de los ministros de Finanzas del eurogrupo

La crisis griega coloca a la eurozona en situación de emergencia por primera vez

Gobiernos y responsables de las instituciones europeas trataron de perfilar hoy un plan de urgencia para hacer frente a la grave crisis que afecta a Grecia, que ha colocado a los países del euro en situación de emergencia por primera vez desde que se creó la moneda única hace once años.

Las reuniones y contactos de alto nivel se multiplicaron a lo largo de toda la jornada tratando de definir una estrategia ante la eventualidad de que el Estado griego no pueda financiarse por las vías normales.

Fuentes oficiales alemanas aseguraron en Berlín que ése no es el caso, que Grecia sigue colocando su deuda en el mercado sin problemas, aunque a un coste más alto, y que "ni se plantea" el anuncio inminente de una ayuda financiera europea a Atenas.

Lo que sí están analizando los miembros del euro es una serie de "escenarios" para el caso de que las cosas vayan a peor, según han reconocido las fuentes del Gobierno alemán.

Que las cosas empeoren sólo puede significar que el Tesoro griego no pueda hacer frente a los próximos vencimientos y/o que la desconfianza que afecta a este país se extienda a otros socios de la zona también en serias dificultades presupuestarias.

Los dieciséis ministros de Finanzas de la Eurozona celebran esta tarde una sesión de concertación , mediante videoconferencia, a propuesta del presidente del Eurogrupo, el luxemburgués Jean-Claude Juncker, para examinar las posibles respuestas.

Los ministros no han podido esperar a la reunión ordinaria del Eurogrupo, programada para el lunes en Bruselas, lo que indica la trascendencia de lo que está en juego.

Si las cosas no mejoran en los mercados, tiene que haber un plan listo, que sea efectivo desde el principio e irreprochable jurídicamente.

Mañana se reunirán en Bruselas a solas los gobernantes de la UE para una cumbre informal convocada hace un mes, en la que se hablará de "las turbulencias" en la zona del euro, según reconocía hoy una fuente oficial al corriente de los preparativos.

La dificultad de la situación estriba en que las reglas de la unión monetaria europea prohíben al Banco Central Europeo o a la Comisión Europea financiar directamente el endeudamiento de un estado de la zona con problemas de liquidez.

Lo que es legalmente posible con cualquier otro socio de la UE -Hungría, Rumanía y Letonia se han beneficiado recientemente de una línea especial de crédito a la balanza de pagos que gestiona la Comisión de Bruselas- no lo es con aquellos que comparten la moneda única.

La prohibición se explica por la necesidad de preservar a toda costa políticas fiscales sanas a nivel nacional.

Pero ante el riesgo de que toda la zona se vea tarde o temprano, inmersa en la tormenta, los socios de Atenas están explorando todas las vías posibles de ayuda.

La opción que parecen descartar de antemano los miembros de la Eurozona es un recurso al Fondo Monetario Internacional (FMI).

Ver a los expertos de Washington desembarcando en Europa para sacar a flote a un estado del euro no sólo significaría una auténtica humillación para los europeos, sino que comprometería gravemente la independencia del BCE, la única institución a la que el Tratado confiere la responsabilidad de la política monetaria europea.

El presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, ha sido invitado a participar mañana en la reunión de los líderes europeos.

Ayer mismo, en su última intervención como comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, Joaquín Almunia descartaba ante el pleno del Parlamento Europeo, en Estrasburgo, que el FMI deba implicarse en la crisis.

"Coincido con los diputados que han dicho que no necesitamos llamar al FMI. Lo podemos y debemos hacer nosotros", declaró Almunia.

"Si tenemos la coordinación adecuada, voluntad política, utilizamos los instrumentos del Tratado y llevamos a las últimas consecuencias nuestros objetivos, tenemos los instrumentos para afrontar situaciones difíciles como la de Grecia", añadió.

Once años después de su nacimiento, el euro está afrontando ahora , según algunos analistas, la hora de la verdad, una crisis ligada a una deficiencia congénita sobre la que ya habían alertado algunos expertos.

La unión monetaria carece, en efecto, de instrumentos coercitivos para imponer a sus miembros políticas presupuestarias sanas. El pacto de estabilidad y crecimiento, suavizado ya una vez, habría alcanzado sus límites.

Según el Gobierno de Berlín, en el almuerzo de la cumbre informal de mañana en Bruselas se espera que Grecia explique de manera convincente cómo tiene previsto cumplir el estricto programa de ajuste que le ha impuesto la Comisión Europea y que va más allá de lo planteado por el gobierno de Giorgos Papandreu.

"Hasta ahora no hay coincidencia entre Grecia, el Banco Central Europeo y la Comisión sobre la magnitud del programa de consolidación. Sería un éxito si del almuerzo saliera la señal de que Grecia y las citadas instituciones llegan a un análisis idéntico, que encima apoye el Consejo Europeo," dijo la citada fuente.