Aumentan su stock en 35 millones de litros

Las bodegas de Rioja incrementan un 6% sus stocks por la debilidad del consumo

Los efectos de la crisis económica y del consumo se están dejando notar en la Denominación Calificada Rioja. Las bodegas amparadas por este sello han aumentado su stock en 35 millones de litros, lo que representa un incremento del 6%. A ello habrá que añadir el impacto de la reciente cosecha, que todavía se encuentra en proceso de calificación, según fuentes de la denominación de Rioja y del sector.

Aunque los vinos de Rioja están resistiendo mejor el descenso en el consumo del vino que otras denominaciones, gracias a la imposición de una política de calidad que fideliza a muchos clientes, las ventas han caído un 6% en el mercado nacional. Peor ha sido el efecto en los mercados del exterior, y las exportaciones han bajado un 11,5%, según las estimaciones del sector. Todavía no se ha contabilizado diciembre, un mes que tradicionalmente suele ser favorable, debido al repunte del consumo que impulsan las celebraciones navideñas.

Los vinos de Rioja presumen de una relación de calidad y precio muy atractiva. Pero, al tratarse de un producto selecto, el valor del inmovilizado se dispara en cuanto se reducen las ventas. Se estima que, a las cotizaciones actuales, los 608 millones de litros almacenados suponen un valor por encima de los 2.500 millones de euros.

Hay que precisar, sin embargo, que todo este volumen no puede ser considerado estrictamente como stocks, ya que incluye contingentes que aguardan en calados y los llamados cementerios para su tipificación como crianzas, reservas y grandes reservas.

De todas formas, las empresas del sector atraviesan una situación difícil, muy lejos de los años en los que ser propietario de una viña o de una bodega en Rioja equivalía a disfrutar de ingresos millonarios.

Además, los fuertes controles de calidad establecidos y, sobre todo, la caída de los precios de la uva han motivado que muchos viticultores hayan optado por dejar el fruto en el campo. Se calcula que unos 15 millones de kilos se han quedado sin vendimiar.