El flujo de 'sin papeles' baja por el menor empleo

España pierde atractivo para los inmigrantes

El debate sobre la inmigración se reabre en un momento en que se suaviza la entrada de extranjeros por la crisis. Hay menos inmigración regular e irregular. Y es que España ya no es tan atractiva para los sin papeles. El deterioro del mercado laboral ha hecho mella. En 2008 había 659.662 extranjeros sin permiso de residencia. Un año después se ha reducido casi a la mitad: a 445.687 personas. Es decir, un 32,4% menos en términos interanuales.

El cálculo es aproximado. Los datos se obtienen restando las últimas estadísticas publicadas por el INE del número de extranjeros empadronados no comunitarios de aquellos que tienen permiso de residencia en vigor, del Ministerio de Trabajo e Inmigración. El resultado se compara con las mismas variables del año anterior. Trabajo advierte de que cruzar estas dos estadísticas puede arrojar datos que no se asemejan totalmente a la realidad.

La bajada de la inmigración irregular encuentra su razón en el desplome del ladrillo, dominado por hombres. "Estos datos reflejan la caída de sectores donde se concentraba la ocupación irregular, como el de la construcción. Es posible que la destrucción de empleo en este sector haya estimulado la salida del país de este colectivo", explica Josep Oliver, catedrático de economía de la Universidad Autónoma de Barcelona. Las últimas cifras disponibles (1 de enero de 2009) sitúan el número de empadronados extranjeros en 5,6 millones, de los cuales 2,3 son ciudadanos de la UE. Mientras que el balance final, (30 de septiembre de 2009) de los extracomunitarios que tienen permiso de residencia es de 2.886.196.

Los colectivos que acusan una mayor tasa de irregularidad son los de Bolivia, Paraguay, Brasil, Venezuela y Argentina. En el caso de los ecuatorianos, el número de empadronados se ha reducido, pero ha incrementado el de permisos. Joaquín Arango, profesor de sociología de la Complutense, lo explica: "Son personas que se han ido, que han sido dadas de baja en el padrón, pero cuyos permisos de residencia no han caducado". Lo mismo ocurre con los inmigrantes chinos. En su caso, no les interesa empadronarse, según el profesor Arango. Pese a que hay menos puestos de trabajo (lo refleja la tasa de paro por encima del 18%), los extranjeros no se quedan de brazos cruzados. Los que permanecen en España se han trasladado a otros sectores productivos. Los bolivianos, por ejemplo, dejan poco a poco el régimen agrícola y se mudan al del hogar (la seguridad Social registra más de 7.000 nuevas altas en un año). Los chinos, en cambio, se convierten en autónomos (unos 3.500) y se abren paso en el comercio mayorista y de ultramarinos.

El flujo migratorio se ha reducido con fuerza: de 480.000 en 2008 a 80.000 extranjeros el año pasado, según el Anuario de Inmigración en España, que ha sido presentado al Ministerio de Trabajo. Pero el profesor Oliver advierte de que volverá a repuntar, aunque con menor intensidad. "La demografía del país sugiere que, después de la crisis, tengamos una oleada de inmigrantes, pero con características diferentes: jóvenes cualificados y mujeres de media cualificación y edad similar para atender a la población envejecida".

Pese a la menor afluencia de inmigrantes, el Ayuntamiento de Vic (Barcelona) desató una polémica en enero por negarse a empadronar a extranjeros sin permiso de residencia en vigor. Un veto que también sufrían los vecinos del municipio madrileño de Torrejón de Ardoz. En ambos casos el Gobierno ha concluido que es ilegal no empadronar a los inmigrantes.

El peso de la Ley de Extranjería en la política migratoria

La recesión económica, más que el endurecimiento de la política migratoria, ha empujado el retorno de los inmigrantes a sus países de origen (con o sin papeles).

"No está muy claro que se haya endurecido la política migratoria. Ha aumentado la eficacia policial, pero la Ley (de Extranjería) no ha cambiado; sigue igual que la anterior (antes de la reforma de julio pasado), afirma el profesor Joaquín Arango. Los analistas destacan que en la reforma se permite, por ejemplo, a los parados renovar su permiso si han cotizado nueve de los 12 meses anteriores. Aunque el Ministerio del Interior atribuye con orgullo la caída migratoria a sus actuaciones: la reducción de los cayucos, el aumento de los controles fronterizos y de las expulsiones de delincuentes, como ha resaltado el ministro Rubalcaba.