Valor a examen

Los riesgos impiden que en el mercado cotice el valor de Repsol

Los analistas señalan que los posibles movimientos corporativos podrían ser un catalizador para la cotización

El mercado no parece que se sienta muy seguro sobre el futuro de Repsol a corto y medio plazo. La petrolera acumula una caída en el año del 7,08% hasta 17,40 euros que, aunque se produce en un ambiente general bajista, es superior a la de otras compañías europeas del sector: Total y Shell se dejan el 4% y el 2%, mientras que Eni y BP ganan el 0,7% y el 0,93%. Además en los últimos informes sobre el grupo que preside Antonio Brufau, después que saltase de nuevo las discrepancias en el seno del consejo, destacan las reticencias que produce la dura oposición mostrada por su primer accionista, Sacyr, a su gestión.

No obstante, hay conclusiones muy compartidas, que son más positivas. Una es que los riesgos y otros interrogantes obstaculizan que la cotización refleje el valor real del grupo, al tiempo que se considera que los posibles movimientos corporativos entorno a la empresa -aunque se enfrenten a dificultades- podrían convertirse en un catalizador en Bolsa.

En esta última línea se pronuncia Álvaro Navarro, analista de Intermoney, quien estima que la acción, a su actual precio, es atractiva. Sin obviar la incertidumbre que provoca que el presidente no cuente con el apoyo de su primer accionista, cree que, por el momento, la estrategia, que está enfocada a ampliar posiciones en exploración y producción de hidrocarburos -especialmente en Brasil- y en la mejora de la eficiencia de la refinería de Cartagena, no corre peligro.

REPSOL 14,36 -1,78%

Sin embargo, como otros expertos, se plantea cómo se solventará la actual crisis, sin descartar que Sacyr venda sus acciones y la Caixa realice un movimiento similar, con una colocación parcial o total de su participación.

Esta posibilidad podría permitir que la operación, al tratarse de un paquete de control, se hiciese con una significativa prima para que Sacyr -que compró a una media de 26 euros por acción- vendiese sin pérdidas. Sin embargo, esta salida tampoco se presenta fácil; algunos de los eventuales compradores, como se comprobó el pasado año con la rusa Lukoil, tendrían dificultades para superar todos los filtros para tomar posiciones relevantes en una compañía considerada estratégica.

Y los analistas de Renta 4 hacen referencia a un reciente acontecimiento que ha vivido la petrolera: la reunión extraordinaria de su consejo de administración, que se celebró el pasado 15 de enero, a la que no asistieron los representantes de Sacyr. Aunque señalan que con la ratificación del plan estratégico y de Brufau "en sus funciones" se reducen las incertidumbres a corto plazo, concluyen que las diferencias entre los accionistas "podrían seguir penalizando la cotización". Su consejo es de sobreponderar.

Los interrogantes que pesan sobre la compañía toman más relevancia dado que no se ha resuelto del todo la política de dividendos que se seguirá respecto a los resultados de 2009 -la reducción planteada fue el detonante de las divergencias- y en relación al plan inversor cuestionado por Sacyr. Se trata de una estrategia que había despertado un gran interés entre los gestores de fondos y los especialistas internacionales más renombrados, básicamente porque está enfoca a dar un giro en una de las cuestiones más criticadas: el debilitamiento de la producción y reservas de hidrocarburos, con ratios lejanos a los de otras petroleras. Con todo, Citi, que aconseja vender Repsol, indica que las inversiones previstas podrían no ser suficientes para combatir el declive.

Otro escenario que interesa no es ya que se imponga en la presidencia de Repsol un candidato de Sacyr, si no que esto suponga una fuerte revisión de los objetivos o una venta no bien seleccionada de activos. Pero los posibles movimientos corporativos -en unos la petrolera es la vendedora y en otros el objetivo- tienen diversas lecturas.

Desde Morgan Stanley se indica que uno de los posibles motores de la cotización sería la venta parcial o total de su participación en YPF, para la que ahora vislumbra mejores perspectivas. Lo sería igualmente la reducción de su presencia en Gas Natural o en otros activos no estratégicos. Para esta entidad estadounidense existen otros posibles catalizadores, que elevan las proyecciones del beneficio por acción en 20101, tras la fuerte caída de 2009.

Y Cheuvreux mejora las perspectivas de resultados para este ejercicio por la subida del precio del crudo y de los márgenes del refino.

Sacyr

Aunque gana un discreto 0,61% en el año, hasta 8,049 euros, la tendencia general de la Bolsa y la polémica sobre Repsol hacen encadenan seis sesiones bajistas y una en tablas a Sacyr. No obstante, pese a las reticencias que siguen despertando las empresas con exposición al área inmobiliaria, desde Ahorro Corporación se señala que es una oportunidad de compra por la caída injustificada desde septiembre.

Algunas próximas fechas clave

Con independencia que se considere que Brufau cerró el viernes anterior, con las conclusiones de la reunión del consejo de administración, con pericia o en falso una crisis que se arrastra desde hace meses, otras citas llaman a la puerta. Sin excluir además que los acontecimientos se precipiten, el próximo 25 o 26 de febrero la compañía presentará los resultados de 2009.

æpermil;sa es siempre una fecha relevante para una empresa, pero más cuando se trata de un ejercicio con unas cifras tan nefastas como las del anterior, en el que en los nueve primeros meses el beneficio cayó más de un 55%. Aunque este porcentaje podría reducirse al umbral del 40%, la polémica sobre si tiene lógica la reducción del dividendo y el recorte, aunque menor, del pay-out (parte de los beneficios que se dedica a los dividendos), volverá de nuevo a ser el tema central.

Siguiendo el guión previsto, el consejo de Repsol del pasado 25 de noviembre aprobó un recorte del dividendo a cuenta del 19%: desde 0,525 euros por título a 0,425 euros. La ratificación o rectificación de esa política de remuneración se deberá conocer en marzo, cuando el consejo apruebe el dividendo complementario y la convocatoria de la junta de accionistas para aprobar las cuentas anuales.

Sin embargo, con independencia de estas reuniones, las conversaciones -con diversos interlocutores implicados- prosiguen para dar una solución a una ruptura interna que parece no tener vuelta atrás.