Miguel Blesa de la Parra

El financiero del foro

El presidente de Caja Madrid se despide de la entidad financiera el próximo 28 de enero. En los 13 años de gestión, la caja ha multiplicado por cuatro su tamaño.

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El 19 de enero, Miguel Blesa presentó sus últimos resultados como presidente de Caja Madrid, los peores, por cierto, en sus 13 años en el cargo: 266 millones de euros de beneficio, un 68% menos que el año anterior. æpermil;l hubiera preferido despedirse con resultados récord, o mejor, no despedirse. Le hubiera encantado continuar en el cargo, admite, pero no ha contado con el respaldo para su renovación en la batalla por el control de la entidad madrileña. Se va "con añoranza, pero sin resquemor". Cortés y valiente, brinda por el que a partir del 28 de enero será su sucesor, Rodrigo Rato. "Será un buen presidente".

Miguel Blesa de la Parra (Linares, Jaén, 1947) llegó a la presidencia de Caja Madrid en septiembre de 1996. Gobernaba entonces un íntimo amigo suyo: José María Aznar. Se habían conocido en la Academia CEU, de Madrid, preparando las oposiciones al cuerpo de inspectores de Hacienda. Las aprobaron al mismo tiempo y eligieron juntos su primer destino: Logroño. Las dos familias eran uña y carne, incluso habitaban en el mismo edificio de la capital riojana.

Blesa había ocupado desde 1979 diferentes cargos en el Ministerio de Economía y Hacienda: secretario del Gabinete Técnico, jefe del Servicio de Tributos de las Comunidades Autónomas y subdirector general de Estudios y Coordinación. En mayo de 1986, decidió abrir un bufete (Blesa, Colmenar y Guío) y ejercer la abogacía como especialista en Derecho Tributario.

Diez años después se produjo la victoria en las urnas del Partido Popular y la renovación de cargos públicos. Miguel Blesa, integrante del consejo de administración de la caja desde 1993, aterrizó en la presidencia de Caja Madrid para sustituir a Jaime Terceiro, gracias al acuerdo entre PP, IU y CC OO. Fue un complicado relevo. Por primera vez, desde la aprobación de la Ley de Cajas el presidente de Caja Madrid no salía elegido por unanimidad. Recién elegido, desvelaba su prioridad: recuperar el consenso político y despolitizar la gestión.

Migue Blesa, carácter comedido y trato afable, trató de ofrecer desde su llegada a Caja Madrid una imagen de profesional despolitizado. En 2000, ya en su segunda reelección, le llovieron duras críticas por su propuesta de abrir un debate sobre la naturaleza jurídica de las cajas (su privatización). Entre ellas las de Rodrigo Rato, entonces ministro de Economía, que rechazó la idea.

La caja que encontró Miguel Blesa en 1996 era algo más grande de lo que son ahora Unicaja, Caixanova o BBK, con unos activos de 33.223 millones de euros. Hoy, Caja Madrid ha multiplicado por cuatro su tamaño y ocupa el cuarto puesto en el ranking financiero español.

Ha sido una apuesta por lo que en la caja denominan "crecimiento orgánico". Sin desatender el negocio de los particulares, la entidad ha crecido en otros no tradicionales. Fue la primera caja en tomar una participación de control en un banco extranjero, el City National Bank of Florida.

Blesa tejió una red de alianzas en negocios financieros como los seguros, junto a Mapfre, y el sector inmobiliario, junto a FCC (Realia). Fue, además, pionero en la creación de una Corporación Financiera, germen de la actual Cibeles. Los planes de Miguel Blesa eran colocar el holding en Bolsa, pero el crash de los mercados llevó a la entidad a suspender la Oferta Pública de Venta (OPV), prevista para octubre de 2008.

Defendió la toma de participaciones industriales en sectores estratégicos bajo criterios de prudencia y rentabilidad. Una de sus primeras apuestas fue Telefónica. La venta del 3% en 2002 generó unas plusvalías de 664 millones de euros. Pero la operación más exitosa fue aumentar su participación en Endesa dentro de la batalla entre Gas Natural y la alemana Eon por el control de la eléctrica. La venta de su paquete del 10% en Endesa en 2007 reportó a Caja Madrid la mayor plusvalía de la historia, 2.333 millones de euros. En el portafolio, destacan las inversiones en Indra, NH Hoteles, Sos e Iberia. Algunas de las cuales le han dado verdaderos dolores de cabeza. Como el crédito de 1.000 millones que Caja Madrid concedió a Martinsa.

En medio de este escenario, se desencadenó la batalla por la presidencia de la entidad financiera madrileña, con dos frentes, uno liderado por la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre; otro, por el alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, al que Blesa se siente "muy cercano", según personas de su entorno.

En unas declaraciones a este periódico, Blesa detallaba los requisitos que debía reunir un directivo: "Tener preparación, experiencia, sentido común y saber gestionar personas. Si no se sabe gestionar personas, no se sabe gestionar los negocios", decía quien hoy exhibe la productividad en su empresa. Por él que no quede. Ha dedicado a la caja 12 horas al día. En la tarea, ha gozado de las mejores vistas, las de lo alto de una de las Torres Kio, desde donde contemplaba muchas salidas y puestas del sol. En el despacho, sus colaboradores le han visto más veces trabajando en la mesa de reuniones que en la suya, a lo mejor escuchando un concierto de Chopin. Fuera del despacho, Miguel Blesa disfruta con la caza, las plantas y los bonsáis.

Tras un tenso proceso electoral, Blesa deja la presidencia de la entidad en manos de Rodrigo Rato. Caballero hasta el final, asegura que "ha sido un placer trabajar en Caja Madrid".

En 2000, propuso abrir un debate sobre la naturaleza jurídica de las cajas. Rato, ministro de Economía, rechazó la idea