Acusa a la justicia de estar al servicio de las empresas

La presidenta de Argentina toma las riendas para expulsar a Telecom Italia

La expulsión de Telecom Italia de Argentina se ha convertido en un asunto de Estado. La presidenta Cristina Fernández no ha dudado en acusar a la justicia, que ha frenado el destierro de la italiana, de estar al servicio "de poderosos intereses" y ha asegurado que solucionar el conflicto con Telecom Italia es potestad del Ejecutivo.

Las esperanzas de Telecom Italia de resolver su situación en Argentina y permanecer en el país como dueño de su filial Telecom ya eran bastante reducidas, pero ahora han sido fulminadas por completo. Y la encargada de hacerlo ha sido la presidenta argentina, Cristina Fernández, lo que deja lugar a pocas dudas sobre el resultado final.

La mandataria salió a escena el martes por la noche para respaldar a su ministro de Planificación, Julio de Vido, quien aseguró que será el Gobierno el que decida el futuro de Telecom Italia al margen de las consideraciones judiciales. Si los tribunales no fuerzan la expulsión, señaló el alto cargo, el Ejecutivo nacionalizará Telecom Argentina o le retirará la licencia a Telecom Italia. Todo ello, porque el Gobierno considera que la entrada de Telefónica en el capital de Telecom Italia en abril de 2007 tiene consecuencias negativas para la competencia en Argentina, donde las compañías son dueñas de las dos mayores operadoras del país.

Cristina Fernández fue incluso más allá en sus críticas a la justicia y a Telecom Italia. La mandataria considera que la operadora no ha actuado bien al intentar combatir en los tribunales la orden de la Comisión de Defensa de la Competencia, que dictaminó en agosto pasado la obligación de la italiana de vender el 50% que tiene en Telecom Argentina en el plazo de un año. Este recurso ha provocado un fallo judicial que paraliza cautelarmente la exigencia de salida y eso es lo que ha detonado la movilización del Gobierno local y de la propia presidenta.

"Que la justicia, a través de medidas cautelares, cristalice situaciones de monopolios es atentar contra los intereses de los argentinos. Y eso no es independencia del poder político: eso es dependencia del poder económico", afirmó Fernández, en declaraciones recogidas por la agencia Efe. La presidenta acusó a la justicia de estar al servicio "de grandes y poderosos intereses", pero eso no paralizará la decisión tomada con Telecom Italia. La presidenta está decidida a aplicar la ley antimonopolios con ella y eso, señaló, es facultad del Gobierno.

Fuentes conocedoras de la situación recuerdan, con todo, que el detonante de la investigación de las autoridades argentinas que ha terminado con la obligación de Telecom Italia de salir de su filial no fue la entrada de Telefónica en la italiana. Todo comenzó porque los socios de Telecom Italia en Telecom Argentina, la familia Werthein, denunciaron la situación, en un movimiento que varias fuentes argentinas ligaron con la activación de una opción de compra de los italianos sobre el capital de los Werthein en la filial. Al final, las autoridades de competencia prohibieron a Telecom Italia ejercer esa opción, además de forzar su salida.

Ahora, las mismas fuentes apuntan a que el deseo del Gobierno es crear una operadora con accionistas locales, ya que la otra compañía de telecomunicaciones es propiedad al 100% de Telefónica. En teoría, el pliego de condiciones de la venta permite la participación a cualquier empresa o interesado, pero sólo sociedades argentinas o ligadas a grupos locales han mostrado interés. Incluso con esos requisitos, varios candidatos han sido vetados, según la prensa local.

Cuatro candidatos para la compra

Telefónica vive el proceso que rodea a Telecom Italia en Argentina con cierto distanciamiento, pero lo cierto es que la salida de la operadora del país tiene dos efectos para ella. Por una parte, pierde la posibilidad de conseguir sinergias en uno de los dos mercados en los que ambas aliadas están presentes. Por otro lado, tendrá un nuevo competidor y será uno, según apuntan varias fuentes, cercano al Gobierno.

Pese a las amenazas de nacionalización, Telecom Italia sigue negociando con potenciales compradores a través del banco designado para ello, Credit Suisse, según aseguraba ayer el diario argentino Clarín. En estos momentos, hay cuatro candidatos. Irsa, la compañía de inversiones inmobiliarias propiedad del empresario argentino Eduardo Elsztain, es uno de ellos. Su oferta rondaría los 425 millones de euros. El también empresario local Eduardo Eurnekian, accionista mayoritario de Aeropuertos Argentina 2000, es otro contendiente. Se especuló con que acudiría aliado con el magnate mexicano Carlos Slim, pero esta opción se ha descartado.

Junto a ellos estaría Cóndor -de Carlos Joost Newbery, pionero en la telefonía móvil en el país- y una empresa con accionistas desconocidos. Sus ofertas rondarían los 600 millones.

La cifra

50% del capital de Telecom Argentina es propiedad de Telecom Italia, a lo que se añade una opción de compra sobre el resto a precio muy ventajoso.