COLUMNA

Los condicionantes de Japan Airlines

Japan Airlines ha cogido el toro por los cuernos, al menos por ahora. La aerolínea se declaró en quiebra para llevar a cabo la reestructuración, fórmula bajo la que recibirá 900.000 millones de yenes (9.900 millones de dólares) de ayudas estatales y préstamos. Esto soluciona un problema, el de la titánica deuda. Quedan otros sin resolver

El giro financiero es dramático. De la pila de deuda de 1,15 billones de yenes, recortará 730.000 millones de yenes. La mitad de ese descuento correrá a cargo de los mayores bancos de Japón, principales acreedores. La casi estatal Enterprise Turnaround Initiative Corporation (ETIC) añadirá 300.000 millones de yenes de nuevas acciones. Pero JAL necesita más efectivo para seguir volando, por eso ETIC y un puñado de bancos pondrán un crédito puente de 600.000 millones de yenes para mantener los aviones en el cielo, con lo que la deuda de la compañía se reestructuraría en unos 720.000 millones de yenes. Los contribuyentes japoneses, a través de ETIC, serán los propietarios del capital. Los actuales accionistas acabarían sin nada.

Si todo va según lo previsto, la limpieza debería ser suficiente. Considerando el objetivo de ETIC de beneficios operativos para JAL en dos años, y añadiendo la depreciación en línea con los niveles del pasado, la compañía aérea podría cerrar 2012 con un Ebitda de 240.000 millones de yenes. Con los mismos múltiplos de su rival All Nippon Airways (ANA), el valor de la compañía es de 1,4 billones de yenes.

Incluso si llevara a cabo un drástico ajuste, hay un montón de condicionantes. Para llegar al 8% de margen de explotación ETIC tiene en su punto de mira desde los precios del petróleo a las pandemias mundiales. La aerolínea rara vez ha tenido tanta suerte en el pasado. La principal cuestión permanece sin respuesta: ¿necesita Japón dos aerolíneas globales? A nivel nacional, ANA y JAL pueden tener futuro como duopolio. En el plano internacional, la competencia es feroz. La prevista ampliación de los dos aeropuertos de Tokio daría a JAL más slots que no necesita, o daría a los competidores una mayor cuota del mercado internacional. La reducción de costes y de deuda es buena, pero puede ser que la reestructuración acabe con la compañía.