EDITORIAL

Juego limpio en Chile

Tras los negros años de la dictadura pinochetista, Chile ha vivido dos décadas de desarrollo democrático de la mano de la Concertación, una amplia coalición progresista formada por socialistas, democristianos y socialdemócratas, nacida de un gran acuerdo contra Pinochet. Después de que los Chicago boys hicieran bajo la dictadura lo que su mentor Milton Friedman llamó el milagro de Chile, con reformas económicas y sociales hacia la economía de mercado, la Concertación supo desarrollar la democracia, en una suerte de transición a la española, hasta hacer de Chile probablemente el país más avanzado de América Latina.

El triunfo este domingo del empresario Sebastián Piñera cierra ese ciclo, y supone la primera victoria de la derecha en una elección presidencial desde 1958. La elegante y democrática forma en que, después de unos comicios ejemplares, el candidato de la Concertación, Eduardo Frei, asumió la derrota ante el candidato de la Coalición por el Cambio hace pensar que la democracia tiene un buen futuro en Chile. Algo básico para los importantes intereses de las empresas españolas, primeras inversoras junto a las estadounidenses en aquel país, y que ojalá sirva de modelo en un área donde la seguridad jurídica está demasiadas veces en cuestión.