Vida profesional

Los procuradores critican el fin de la territorialidad

Los procuradores critican el fin de la territorialidad
Los procuradores critican el fin de la territorialidad

La eliminación del principio de territorialidad en el ejercicio de las profesiones colegiadas es uno de los cambios que ha traído consigo la adaptación a la Ley âmnibus. Desde el pasado 27 de diciembre, la incorporación a un solo colegio profesional -el del domicilio profesional o principal- es suficiente para ejercer en toda España "sin necesidad de colegiación, comunicación ni habilitación alguna".

Los procuradores, que durante la tramitación de la normativa se opusieron a esta medida, están especialmente preocupados por las consecuencias que tendrá para el ejercicio eficaz de su profesión. "El principio de territorialidad definía muy bien la profesión. Nosotros trabajamos, como quien dice, a pie de obra, nuestra labor nos exige un contacto diario y permanente con los tribunales y eso es muy difícil de garantizar cuando hay distancias", resume Juan Carlos Estévez, presidente del Consejo General de Procuradores de España.

Según Estévez, los efectos de la medida se harán sentir "en las distancias cortas", es decir, impulsarán la movilidad entre procuradores que operen en partidos judiciales cercanos, y más difícilmente, en las largas. "Como no puede ser de otra manera, nosotros exigiremos el mismo compromiso profesional a todos los procuradores, vengan de donde vengan, y sancionaremos a quienes no cumplan adecuadamente con ese compromiso", señala.

El decano del colegio de Madrid, Antonio Álvarez-Buylla, reconoce que la profesión está preocupada. "La territorialidad ha sido uno de nuestros pilares desde hace siglos y su eliminación nos va a obligar a realizar un esfuerzo de organización importante que conllevará un gasto elevado", explica.

Según Álvarez-Buylla, el primer efecto de la medida se hará notar dentro de los propios colegios. "En Madrid, por ejemplo, donde tenemos 21 partidos judiciales, se producirá una movilidad importante entre procuradores que antes operaban en su propio partido. De hecho, me consta que ya se está produciendo".

Todo ello, reconoce, perjudicará principalmente a los pequeños profesionales "porque los grandes cuentan con una infraestructura mayor, lo que les permite actuar a distancia con más facilidad".

El decano considera más difícil, sin embargo, que esa movilidad se lleve a la práctica entre distintos colegios dentro de todo el territorio español. "Las notificaciones telemáticas están todavía muy poco informatizadas, trabajamos mayoritariamente con papel, por lo que la presencia física del procurador es fundamental", explica.

Para hacer frente a esas dificultades, se están produciendo ya los primeros movimientos de alianza entre profesionales de distintos territorios. "Conozco a compañeros que están asociándose a través de acuerdos de colaboración con procuradores de toda España para poder ofrecer cobertura en todo el territorio, eso sí, son acuerdos al 50%", apunta la procuradora Soledad Urías, quien tiene constancia de que hay despachos de abogados que están recibiendo ya ofertas de procuradores en este sentido.

Urías coincide en que la eliminación de la territorialidad perjudicará al pequeño profesional. "Es evidente que los grandes procuradores tienen muchos más contactos que los pequeños con abogados y otros procuradores de toda España". Otra medida preocupante, a su juicio, es la eliminación del desembolso que hasta ahora los profesionales debían efectuar para colegiarse, algo que "masificará y perjudicará a la profesión".

El futuro, despachos con presencia nacional

La organización de las primeras asociaciones de procuradores con el objetivo de ofrecer cobertura eficaz en todo el territorio nacional plantea la duda de cuál será el futuro del sector. "Estamos asistiendo a un movimiento asociativo sin precedentes en la profesión", reconoce Antonio Álvarez-Buylla, decano del colegio de Madrid. Álvarez- Buylla es crítico con el hecho de que la ley haya consagrado el principio de colegiación única sin establecer período alguno de transición. "No es lo mismo lo que todo esto implica para otras profesiones que para nosotros, que tendremos que hacer un gran esfuerzo de organización. Los procuradores somos unos profesionales que tenemos que pasar todos los días por el colegio", señala. Las incógnitas sobre cómo afectará la medida al ejercicio de la procura son numerosas, algunas no tanto de cara a un presente inmediato, como al futuro. "No se puede descartar que con el tiempo lleguemos a ver la creación de grandes despachos de procuradores con implantación nacional, que operen al modo de los bufetes de abogados, con sucursales en toda España, aunque por ahora no estamos todavía en eso", afirma Juan Carlos Estévez, presidente del Consejo General de Procuradores. En cualquier caso, todo apunta a que los pequeños profesionales serán los grandes perjudicados, a menos que sean capaces de suscribir convenios eficaces de colaboración que les permitan competir.