La compra de dos complejos residenciales en Manhattan

La mayor operación inmobiliaria de la historia en EE UU, al borde del fracaso

El mayor acuerdo inmobiliario de la historia de EE UU, la compra de dos complejos residenciales en Manhattan, va a acabar como las adquisiciones de propiedades con créditos subprime: en posible embargo. La inmobiliaria Tishman Speyer y la gestora financiera BlackRock compraron la propiedad por 5.400 millones de dólares en 2006. El viernes preveían entrar en mora del crédito con el que se financiaron.

Rob Speyer, uno de los responsables de la inmobiliaria y socio en la compra de los complejos residenciales Stuyvesant Town y Peter Cooper Village de Manhattan, anunció el jueves a uno de los concejales del ayuntamiento de Nueva York que no podrán hacer frente al pago de una cuota de 16 millones de dólares (11 millones de euros) de la hipoteca con la que financiaron la compra de estas propiedades. La cuota vencía el viernes y se esperaba que, como consecuencia, empezara inmediatamente un complejo proceso para vender estos activos o, directamente, iniciar el embargo.

Acaba así una de las aventuras inmobiliarias más arriesgadas e impopulares gestadas durante la burbuja financiera y del crédito en EE UU, una operación que pilla los dedos a dos grandes del sector inmobiliario y de las finanzas. El colapso deja, además, en el limbo a los cerca de 20.000 residentes de estos dos inmensos complejos residenciales del centro de Manhattan, que ocupan 230.000 metros cuadrados. En ellos se levantan 110 edificios que suman un total de 11.227 viviendas.

El problema para Tishman Speyer y BlackRock es que cuando en 2006 compraron estas propiedades a MetLife, propietario de ambos complejos, contaban con poder subir los alquileres después de haber hecho algunas reformas y mejoras. Pero no fue posible. Y no sólo por la entrada en recesión de EE UU en diciembre de 2007, sino porque los alquileres de esas viviendas estaban en su mayor parte intervenidos ya que eran unas residencias construidas para la clase media por MetLife en los años cuarenta con ayudas fiscales del Estado. Los nuevos socios trataron de subir los alquileres sin éxito y de hecho un tribunal les condenó hace poco a devolver 200 millones que habían cobrado de más a los inquilinos. La sentencia impide que haya subidas a precios de mercado en el futuro. La explosión de la burbuja ha hecho, además, que la deuda de los socios, que asciende a 3.000 millones de dólares, exceda el valor de los activos que ahora se tasan en unos 1.900 millones de dólares. Tishman ha estado intentando negociar desde noviembre esta deuda sin éxito.

La cifra

110 Edificios hechos para las clases medias y localizados entre las calles 14 y 23 de Manhattan con la Primera Avenida forman los complejos afectados

Inversores de todo el mundo atrapados en un crédito

Como la mayoría de las hipotecas de la época de la burbuja, la que se hizo a Tishman Speyer y BlackRock fue titulizada y vendida a inversores de todo el mundo. Entre ellos, al gobierno de Singapur, a las entidades financieras nacionalizadas Fannie Mae y Freddie Mac, y a fondos de pensiones como Calpers. Entre los mayores inversores se cuentan también un fondo de pensiones estatales de Florida y, curiosamente, la Iglesia de Inglaterra, que puede perder los 70 millones de dólares de inversión que hizo en la operación.

Según revelaba el viernes Bloomberg, la morosidad de Tishman y BlackRock hacen que Stuyvesant Town y Peter Cooper Village estén en el camino de convertirse en la segunda mayor caída de una titulización hipotecaria comercial, de acuerdo con los cálculos de la agencia Fitch.