Nuevas figuras profesionales

El abogado 'free lance' llega al mercado legal español

Bufetes y asesorías buscan profesionales para proyectos puntuales

La flexibilidad es una de las grandes ventajas del profesional que trabaja por proyectos.
La flexibilidad es una de las grandes ventajas del profesional que trabaja por proyectos.

Hace apenas año y medio, Anne-Sophie Firion trabajaba como abogada en el departamento de arbitraje internacional del bufete Uría Menéndez. Hoy es madre de dos bebés y desarrolla su carrera profesional en el ámbito del interim legal, es decir, prestando servicios en forma de proyectos puntuales para diferentes despachos de abogados. "Me di cuenta de que no podía compaginar mi inminente maternidad con el trabajo en un despacho internacional, así que decidí dejar la firma y utilizar mis competencias para organizarme yo misma", explica.

Desde el punto de vista de esta abogada esta forma de trabajar ofrece numerosas ventajas. "Tienes la posibilidad de trabajar en el horario que quieras -mañana, tarde, noche- cuando decidas. Al mismo tiempo, al trabajar para firmas o asesorías jurídicas de empresas sigues en contacto con proyectos profesionalmente interesantes". ¿Desventajas? "La inseguridad de depender de los proyectos", contesta.

En su caso, esa inseguridad típica del profesional free lance se ve matizada por el hecho de que Firion ejerce también con su propio despacho y sus propios clientes. A ello hay que sumar que los bufetes y las asesorías de empresas pagan muy bien estos servicios puntuales.

Según Silvia Pérez- Navarro, socia directora de Iterlegis Legal Staffing Solutions, una firma de cazatalentos especializada en el ámbito legal, el interim legal es una figura que está comenzando a despuntar en España. "Funciona muy bien en el mercado anglosajón, también en Francia y Bélgica se está abriendo paso", explica. Según Pérez-Navarro, el modelo de cliente que contrata este tipo de servicios es el de un bufete de abogados o una empresa con asesoría jurídica. "Los motivos son variados: desde la necesidad de cubrir un pico de trabajo; la aparición de operaciones puntuales, como una adquisición o una due dilligence; el tener que cubrir una baja laboral con un profesional con experiencia o incluso la necesidad negociar un ERE".

El perfil de estos profesionales, añade la fundadora de Iterlegis, es el de abogados con experiencia, "que sean capaces de desenvolverse con autonomía desde el minuto uno, porque los proyectos duran entre tres y seis meses de media y no hay tiempo para adaptaciones".

Para Juan de Peñaranda, executive manager de Michael Page, la crisis ha incidido en la demanda de este tipo de servicios. "Los proyectos de perfiles sénior se reclaman para empresas con circunstancias que hacen imposible contratar a un abogado a largo plazo", como es el caso de muchas constructoras y empresas del sector inmobiliario. También hay demanda en multinacionales de sectores como las renovables, "que cuentan con start ups que pueden salir bien o mal y necesitan a gente muy comprometida con el riesgo".

No es un trabajo para cualquier profesional. "No todo el mundo sirve para esto. Es gente capaz de hacer lo que tiene que hacer en seis u ocho meses, sin periodo de adaptación alguno", concluye.

Sustitur a un jefe de asesoría jurídica en diez días

Entre los atractivos de trabajar como abogado para un proyecto temporal figura la posibilidad de acceder a una remuneración que en ocasiones puede resultar muy atractiva para el profesional. Y entre los retos, la capacidad de adaptarse de forma inmediata.

"Nosotros hemos tenido un cliente que en un momento económicamente complicado se quedó sin responsable legal en la compañía. La empresa no podía ofrecer un contrato fijo, pero necesitaba un experto capaz de hacer esa sustitución de forma inmediata", señala Juan de Peñaranda, executive manager de Michael Page. Según Peñaranda, la búsqueda se resolvió en sólo diez días. "Trajimos a un abogado que había sido el jefe de asesoría jurídica de una empresa similar y que se incorporó de forma inmediata para realizar la sustitución durante unos meses por un salario de 120.000 euros", añade.

Según Peñaranda, hay muchos abogados autónomos capaces de realizar un proyecto de duración determinada, pero han de tener claro el nivel de exigencia que se debe prestar. "El problema es que hay que explicarles que requiere mucha dedicación. En muchas ocasiones cuando una empresa contrata a un abogado a través de esta fórmula quiere tenerlo al lado, quiere dedicación 100%".

Para Anne-Sophie Firion, la clave del éxito está en realizar un trabajo de alta calidad. "Es tu tarjeta de visita para próximos proyectos. Si lo haces muy bien te volverán a llamar", señala. Firion está convencida de que el campo del interim legal es especialmente interesante para las abogadas. "Hay muchas mujeres en el sector legal que se encuentran con el problema de cómo compatibilizar la maternidad con el trabajo. Yo creo que esta fórmula es un modo de resolver ese problema", concluye.