Llega el hombre bueno

Si el banco le niega el crédito, llame al facilitador financiero

La experiencia de grupos privados demuestra que la figura del mediador no es nueva en España.

Figura del mediador financiero
Figura del mediador financiero

Antonio Olivares se ríe de sí mismo diciendo que los jubilados tienen muchas ganas de trabajar y al mismo tiempo ninguna. Pero es una ocurrencia que, en su caso, no puede tomarse muy en serio. Después de haber trabajado 42 años en un banco, este simpático economista de 71 años no es precisamente el tipo de jubilado que prefiere quedarse en casa regando las plantas.

Desde que se retiró del mercado laboral hace siete años, ha dedicado parte de su tiempo libre a colaborar de manera desinteresada con Secot (Séniors Españoles para la Cooperación Técnica), una asociación de ejecutivos jubilados que asesora de manera gratuita a pequeñas empresas y personas de bajos ingresos, en la preparación de proyectos de negocio y solicitudes de crédito bancario.

"Nosotros mismos seleccionamos a los peticionarios, que por lo general son emprendedores, jóvenes, mujeres, inmigrantes o miembros de familia monoparental, y los ayudamos a que esa idea tan brillante que tienen quede plasmada en papel, en un proyecto de negocio", explica. A menudo, esto implica inducirlos a realizar un estudio de mercado donde el aspirante a empresario sustente con argumentos válidos por qué cree que su negocio va a tener éxito y, en última instancia, por qué una entidad financiera debería apostar por él.

Y en este punto, la autoridad de los asesores de Secot radica en su experiencia, pues, como Olivares, la mayoría de ellos procede del sector financiero. Aunque sus directivos han preferido no pronunciarse sobre el tema, el bagaje de Secot en el campo de la asesoría empresarial debería ser tomado en cuenta a la hora de implementar el sistema del facilitador financiero porque, con ligeras variaciones, el trabajo que realiza esta asociación es prácticamente el mismo que cumplirá la figura ideada por el Gobierno para facilitar el acceso de pymes y autónomos a las líneas del Instituto de Crédito Oficial (ICO).

En efecto, el objetivo del servicio, que se pondrá en marcha en enero, es que los autónomos y las empresas que tienenmenos de 250 empleados y una facturación máxima de 50 millones anuales tengan una segunda oportunidad cuando un banco rechace su solicitud de financiación. En ese caso, el empresario podrá recurrir a un mediador que lo ayudará a subsanar las observaciones de la entidad, misión que recaerá, entre otros, en prejubilados con experiencia en el sector de la banca, precisamente el tipo de perfil que cumple la mayoría de voluntarios de Secot.

De esta manera, elGobierno espera mover a los bancos a usar las líneas del ICO que no están llegando a los beneficiarios en lamedida de lo deseable. El ICO se ufana de que en los nueve primerosmeses del año ha concedido préstamos por 13.973 millones, importe que supera en más de 1.000 millones al entregado durante todo el año pasado. Sin embargo, según el presidente de Cepyme, Jesús Bárcenas, este monto representa sólo un tercio de los 40.000 millones que, a comienzos de año, el organismo anunció que pondría a disposición de las empresas a través de sus 22 líneas de crédito.

Hay evidencias que respaldan la impresión de Bárcenas de que los fondos no están llegando a sus destinatarios. Según una encuesta del Consejo Superior de Cámaras de Comercio, el 43,7% de las pymes que recurrieron a líneas del ICO en el último trimestre encontró obstáculos para obtener la financiación. Cuando se les preguntó por las causas, el 45,2% se quejó de que la entidad no quiso proporcionarles información y el 93,5% dijo que los trámites exigidos para acceder al dinero eran muy complejos. Para despejar el camino hacia los fondos, el Gobierno ha decidido crear el facilitador financiero, pero esta figura no es del todo nueva en España. Hay asociaciones privadas que llevan años prestando este tipo de servicio.

La más conocida es Secot, una asociación fundada en 1989 por el Círculo de Empresarios, el Consejo Superior de las Cámaras de Comercio y Acción Social Patronal. Sólo el año pasado Secot asesoró un total de 1.073 proyectos, algunos en el extranjero. Olivares, que se prejubiló del Santander a los 58 años con la categoría de subdirector general, es uno de sus más de 900 voluntarios. Si bien hace ya algún tiempo que no presta asesoría porque ninguno de los proyectos que llegan a la asociación despierta su interés; conocer su experiencia es importante. Durante los cuatro años que trabajó activamente en Secot asesoró una infinidad de proyectos, desde guarderías hasta bares, todos pequeños negocios que para implementarse necesitaban préstamos que iban desde los 6.000 hasta los 24.000 euros.

"No recuerdo haber tramitado menos de 15.000 euros", dice. Pese al empeño que este graduado del IESE ponía en que el expediente estuviera bien armado, reconoce que eran pocos los que conseguía que fuesen aprobados. Por eso, no es nada optimista con respecto a los resultados que pueda obtener el mediador financiero. "En Secot trabajábamos mucho y nuestro éxito era reducido. æpermil;ramos muy exquisitos para no presentar al banco una cosa que no tuviera hechura, pero de tres o cuatro proyectos que asesorábamos, el banco aceptaba uno o dos", recuerda. Al preguntarle cuáles eran las observaciones más frecuentes, Olivares dice que las entidades nunca dan explicaciones. "Para decir que no, los bancos no tienen un manual. Pero un negocio que no existe y está sólo en el papel tiene siempre muchos puntos débiles", aclara.

Más dudas que certezas Los representantes de las pymes dudan también de que el mediador financiero vaya a ser la solución para el problema de la financiación. "En principio, todo aquello que sirva para facilitar el crédito, bienvenido sea. Pero no creemos que esta figura sirva para desatascar el crédito", dice Lorenzo Amor, presidente de la Federación Nacional de Asociaciones de Empresarios y Trabajadores Autónomos (ATA).

En su opinión, para que los bancos se arriesguen a usar las líneas del ICO es crucial que el porcentaje del crédito garantizado por el instituto aumente del 50% al 75%. La propuesta tiene sentido en un momento en el que los bancos tienen mucho miedo a prestar, como se constata en la encuesta de las Cámaras. De acuerdo con ésta, los bancos han aumentado las exigencias de garantías y avales para el 77,3% de las compañías.

Amor propone también que los fondos se distribuyan a través de canales diferentes como, por ejemplo, las sociedades de garantías recíprocas y los institutos de financiación de las comunidades autónomas. Ya el 7,5% de las pymes encuestadas por las Cámaras ha recurrido a sociedades de garantía recíproca en el último trimestre. Bárcenas, por su parte, coincide con Amor en que mientras no se incrementen sus coberturas y parámetros, las líneas de crédito oficial van a seguir sin llegar a sus destinatarios; pero, además, critica que el servicio del mediador se vaya a limitar a los préstamos rechazados.

"Revisar las solicitudes denegadas nos parece muy bien, pero nos preocupan más las nuevas operaciones. Cuando el facilitador logre que la solicitud sea aceptada, a lo mejor la empresa ya ha cerrado", dice. El ICO ha informado de que muchos de los asesores que prestarán el servicio serán prejubilados de la banca.Manuel Doblado, presidente de Jubique, una asociación demás de 1.600 prejubilados del sector con sede en Madrid, da por descontado que entre sus asociados habrá muchos interesados en asumir la tarea, pero duda que la figura vaya a tener éxito.

"Pensar que unos hombres buenos van a cambiar los criterios de los bancos es crear falsas expectativas que no conducen a nada". Olivares es igualmente pesimista. "Los créditos se han dado siempre a gente que tiene la capacidad de devolverlos. Que el facilitador sea la solución de España va a depender del esfuerzo que le quieran dedicar".