Alfonso García. Director de servicios técnicos de FCC Medioambiental

"Para innovar hay que saber lo que se quiere"

Es ingeniero industrial, lleva 35 años en la compañía y lidera un equipo de ingenieros que, además del trabajo diario, investiga

Seis años de investigación han dado sus frutos: un camión eléctrico-híbrido de 15 toneladas, recolector compactador de residuos para áreas de difícil acceso. En el proyecto, Fomento de Construcciones y Contratas (FCC) ha invertido cerca de dos millones de euros y es fruto del trabajo de una decena de ingenieros, que han compaginado su labor diaria con las tareas de investigación. Alfonso García, director de servicios técnicos de FCC Medioambiental, ha liderado la iniciativa.

¿Con qué objetivo nace la idea de este vehículo de recogida de residuos?

Veíamos que el problema se encontraba en que los vehículos eléctricos que cubren servicios urbanos demandan un gran consumo de energía, entonces vimos la posibilidad de realizar un vehículo que diera la menor emisión contaminante posible. Y desarrollamos mil vehículos de gas natural en España. No hay en Europa nada parecido en cuanto a resoluciones urbanas sostenibles. Lo que hemos hecho ha sido promover la tecnología que no existía en el mercado y buscar empresas que permitan desarrollarlas, con el objetivo de tener un vehículo que pueda realizar su trabajo de modo eléctrico pero pudiendo recargar las baterías con el accionamiento de un motor térmico en los traslados a lugares de descarga de los residuos. Y la contaminación es cero, con el diseño de dos vehículos en uno.

Habrán necesitado la colaboración de otras empresas para el diseño del prototipo...

El primer prototipo se puso en marcha hace dos años en el centro de Madrid, y en estos momentos hay 32 vehículos en toda España. Para tener acceso a la tecnología, la empresa se ha tenido que coordinar con otras cinco empresas de ámbito europeo. Esto es un trabajo en equipo y de mucha colaboración.

Otro elemento importante era el tamaño del vehículo.

Algo clave era que fuera de utilidad y se pudiera aplicar en los centros históricos de las ciudades, que tienen las calles estrechas y la recolección de basura es nocturna. Por tanto, era necesario diseñar un vehículo lo más silencioso y lo menos contaminante posible. La anchura es de 1,90 metros de máximo y recoge 15 toneladas en una noche dentro de una ciudad de entre 12.000 a 18.000 habitantes. Cuando la máquina está llena hace la descarga. Tiene las mismas prestaciones que un vehículo diésel pero además no es contaminante.

¿Se puede aprovechar esta investigación para aplicarla a otro tipo de vehículos urbanos?

No es un vehículo para salir a carretera, pero se puede utilizar en autobuses, en vehículos de reparto y reduciría el número de emisiones en las ciudades. Nuestra segunda fase del proyecto es precisamente aplicar esta investigación a otras máquinas que no sean de recolección, sino de limpieza viaria, de lavado de contenedores. Para nosotros una fuente de información muy valiosa es la que procede del personal que está trabajando en la calle, que son los que después ponen en uso la tecnología. Se puede extender a otros vehículos de mayor tonelaje.

Han sido seis años de trabajo, hay que tener paciencia porque los resultados no son inmediatos.

El premio que acabamos de recibir nos anima a seguir adelante porque todo el proceso de investigación es ingrato, ya que los resultados nunca son inmediatos y siempre te encuentras con limitaciones a combatir. Nuestro proyecto es ambicioso y responde a las exigencias propias de una empresa de servicios como la nuestra.

¿Una empresa moderna es la que innova?

Una empresa de servicios públicos, hoy día, si no innova, tiene un gran atraso. Nosotros somos usuarios de tecnología pero tenemos que generarla, además de cumplir con nuestras tareas diarias, entre las que se encuentra el mantenimiento de 11.000 camiones en todo el mundo. La inquietud de los ayuntamientos es la energía y además del consumo es importante el rendimiento. En Madrid existen 60.000 vehículos de reparto y debería haber un cambio en el consumo de energía. El combustible en el ámbito urbano debe ser sostenible y es espectacularmente mejor el consumo eléctrico. La tendencia debe ser mejorar el combustible de esos servicios.

¿Qué requisitos se requieren para que la innovación fluya en una organización?

Ante todo, saber lo que se quiere y ser humilde para ver si la investigación se puede conseguir y para asumir los errores. Y después utilizar mucho el cálculo, el bolígrafo y el ordenador. Pero también estar en contacto con la gente, con aquellos que realmente lo van a utilizar. Hay que tener paciencia. Antes que este prototipo hemos desarrollado otros. Siempre hay que saber rectificar.