Javier Nadal. Vicepresidente ejecutivo de la Fundación Telefónica

"La educación no puede ser ajena a la tecnología"

Cree que el futuro depende del capital humano, al que hay que estimular desde la escuela primaria

Dice que no hay nada más agradecido que trabajar en favor de los niños porque, además de ser el futuro, compensan con una sonrisa. Javier Nadal lleva cinco años como vicepresidente ejecutivo de la Fundación Telefónica y asegura que el proyecto Red de Transferencia EducaRed-Proniño, cuya finalidad es erradicar el trabajo infantil en América Latina a través de la innovación educativa, es el más satisfactorio de su trayectoria profesional. La iniciativa acaba de recibir el Premio CincoDías a la Innovación Empresarial en la categoría de responsabilidad social empresarial.

¿Cómo nace el proyecto?

Es la síntesis de dos iniciativas de la Fundación Telefónica, que desde que arrancó hace 11 años siempre ha estado enfocada a mejorar la calidad educativa a través de las tecnologías. No se trata sólo de poner las tecnologías de las información y de la comunicación en el aula, sino que se trata de que sean un elemento innovador dentro del campo de la educación, que contribuyan a cambiar el modelo educativo. Por un lado, damos apoyo a los colegios para el cambio de metodología en el aula. Pero eso es sólo una parte.

¿Por qué deciden trasladarlo a América Latina?

Precisamente porque Telefónica está presente en diferentes países de esa zona geográfica y allí existe el problema de que los niños trabajan en vez de estar en la escuela, y decidimos poner nuestro granito de arena para intentar erradicar el trabajo infantil. Cada año hemos ido doblando el número de niños escolarizados y en estos momentos ya tenemos a 123.639 niños en los 13 países donde estamos presentes.

¿Cómo eligen los centros?

Se trata de escuelas públicas o concertadas, situadas en zonas marginales o en condiciones precarias. Hemos querido llevar la tecnología más avanzada a las zonas menos desarrolladas, pero también nos ocupamos de formar a los profesores y al equipo pedagógico de esos centros. No instalamos sólo la tecnología, sino que nos ocupamos de que los pedagogos puedan actualizar sus conocimientos a través de la red. Tenemos a 5.080 profesores conectados al canal Proniño. Tenemos 274 aulas y queremos aumentar el número de colegios, hacer que las escuelas quemen etapas y avancen, que no queden ahí. Si damos una oportunidad educativa y tecnológica, estamos dando una oportunidad de vida.

Las nuevas tecnologías parece que se resisten a entrar en los centros educativos.

El futuro pasa por la educación, pero la tecnología es una herramienta básica para el avance. La educación debe cambiar con las nuevas tecnologías y las escuelas no deben quedarse al margen de la realidad. En América Latina, la mayoría de la población tiene un teléfono móvil, tenemos una penetración del 80%, pero es muy distinto tener la tecnología en el bolsillo a después saber aplicarla, por ello es muy importante que entre en la escuela.

¿Hubo reticencias?

Teníamos el temor en un principio a que la comunidad escolar lo viera como algo exótico, pero ha habido y hay un gran entusiasmo. Nuestro objetivo era llegar a los 3.600 profesores y estamos en los 5.080 que se han incorporado al proyecto de manera autónoma. Tenemos colegios que no están en el programa Proniño y que se incorporan a la red de educadores y participan con iniciativas propias. También hay intercambio de conocimiento con escuelas amigas de España, con las que existe un intercambio de conocimiento sobre la cultura de cada país. Es tremendamente enriquecedor.

A usted se le nota entusiasmado.

Lo estoy. He pasado por distintas situaciones profesionales y siempre he creído que el sector de las telecomunicaciones es especial, porque con nuestra actividad contribuimos a cambiar la sociedad, y eso a su vez contribuye a que todos los sectores lo hagan mejor. El futuro pasa por el capital humano y eso se consigue a través de la educación. Las tecnologías de la información son una herramienta clave en la que trabajamos, y lo hemos trasladado a un colectivo muy emotivo como son los niños.

¿Con la crisis han recortado presupuesto para este tipo de proyectos?

No, nuestro programa sigue siendo ambicioso y con la crisis no hemos disminuido nuestra ambición porque no podemos bajar la guardia en innovar en programas sociales. Aunque el año venga mal, debemos seguir apostando por estos temas, pero además lo más estimulante es ver cómo los empleados de Telefónica, tenemos más de 20.000 voluntarios, se vuelcan en el proyecto. Incluso el presidente se refiere a César Alierta, en la última junta, a la pregunta de un accionista explicó con entusiasmo el proyecto. Está implicadísimo. El objetivo es cerrar el año con 157.000 niños en nuestra aulas.