Esperando a Van qué

Esperando a Van qué


21:02 del 19 de noviembre de 2009. Decenas de cámaras esperan en el atrio del edificio Justus Lipsius la salida de un tal Herman Van Rompuy, recién elegido primer presidente del Consejo Europeo. Hace sólo 20 días atravesó esa misma puerta el todavía primer ministro belga y apenas un puñado de periodistas se acercó para preguntarle cómo habían ido las discusiones para colocar a Tony Blair al frente de la UE.

Van Rompuy atendió entonces con afabilidad a los medios de información y se marchó tan discretamente como había llegado. Poco antes había tenido que responder a una pregunta sobre si se sentía frustrado por no aparecer en las quinielas para el puesto de presidente del Consejo. El veterano político, aficionado a escribir haikus japoneses, contestó que no se dejaba frustrar por esas nimiedades.

La frustración domina ahora a quienes deben escribir apresurados perfiles de un veterano político que casi siempre se ha movido entre bastidores y que sólo llegó hace un año de rebote hasta la presidencia de su país y de ahí al Consejo Europeo. La hagiografía en ciernes dice que su talante conciliador y sus afilados comentarios llamaron la atención entre sus homólogos europeos. Los escépticos atribuyen su ascenso a su presunta disponibilidad para convertirse en el títere de París y Berlín.

"No he solicitado el cargo ni he dado un sólo paso para conseguirlo", aseguró en la rueda de prensa posterior a su nombramiento. Durante la comparecencia hizo gala de sus dotes idiomáticas, y además su holandés materno habló primero en francés y después en inglés.

No ha sido un discurso improvisado, sino una declaración de intenciones que deja entrever sus dotes de negociador, su compromiso europeo y su inigualabe sentido belga para hacer encajar las posturas más irreconciliables. "Una negociación en la que una parte sale derrotada no es una buena negociación", ha asegurado Van Rompuy (Van Rompuy, repito, a ver si nos lo aprendemos). Y su proclamada divisa será "diálogo, unidad y acción".

Foto: Sede del Consejo Europeo (B. dM. 19-11-09).

Comentarios

"Una negociación en la que una parte sale derrotada no es una buena negociación". Que se lo pregunten al pisoteado Blair, a ver qué le parece su afirmación.
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