Aguirre recupera la presidencia de la comisión de control de Caja Madrid
El aguirrista Pablo Abejas volvió ayer a ser elegido presidente de la comisión de control de Caja Madrid en sustitución de gallardonista Fernando Serrano. Todos los firmantes del pacto de estabilidad de la caja apoyaron esta elección.
Ayer todos los partidos políticos representados en Caja Madrid -PP, PSOE e IU- coincidieron públicamente en una cosa: las decisiones sobre la entidad deben tomarse a nivel regional, y la asamblea general de la caja es la única que tiene la potestad de elegir al presidente de la caja tras la salida de Miguel Blesa. Entre bambalinas hacen y dicen otra cosa. Todos negaron haber propuesto a candidatos. Los portavoces de los grupos parlamentarios de PP y PSOE en la Asamblea de Madrid, David Pérez y Maru Menéndez, apostaron por que sean las formaciones autonómicas las que tomen las decisiones sobre el futuro de Caja Madrid. Lo mismo aseguró IU.
Maru Menéndez desmintió, además, que el PSM haya llegado a un acuerdo con la Comunidad de Madrid, gobernada por Esperanza Aguirre, para nombrar a Ignacio González, número dos en la región madrileña, a cambio de poder sentar a algunos socialistas de Madrid en la entidad. Tomás Gómez, secretario general del Partido Socialista de Madrid, también lo desmintió. Y añadió ayer que los que "tienen que hablar" sobre la institución financiera son el presidente del PP, Mariano Rajoy, Esperanza Aguirre. Ambos desmentidos, no obstante, no lograron acallar las especulaciones que apuntan en sentido contrario.
El PP regional también prefirió esperar a que se tranquilizase el ambiente político para abordar en su Ejecutiva, celebrada ayer por la tarde, el nombre definitivo que presentará como candidato a la caja, según aseguran fuentes asistentes a este reunión. Génova prefiere a Rodrigo Rato, mientras que en el Ministerio de Economía, preferirían a Luis de Guindos. El Ayuntamiento es partidario "del candidato que elija Rajoy".
Mientras, la comisión de control de la caja se reunió también ayer, y como estaba previsto, su presidente el gallardonista Fernando Serrano -Defensor del Contribuyente de Madrid- fue cesado y sustituido nuevamente por el aguirrista Pablo Abejas. Ocho votos avalaron este nombramiento, pertenecientes a PP, CC OO-Comfia, uno de UGT y otro de PSOE, pertenecientes a los firmantes en julio al pacto de estabilidad de la caja.
Fuentes asistentes, aseguraron que la reunión fue tranquila. Pero fue cuando la comisión de control pidió la presencia del secretario general de Caja Madrid -solicitada la semana pasada- para preparar con él la posición de la entidad ante la jueza, que mantiene paralizadas las elecciones de la caja, cuando el ambiente se caldeó. El secretario general no se presentó. La disculpa era que la caja ya estaba actuando de acuerdo a lo que consideran sus servicios jurídicos. Esta actitud molestó a la comisión de control que es a su vez la comisión electoral. Fuentes del consejo explican que en el consejo de la caja celebrado el lunes, se le pidió a Blesa los pasos que se estaban siguiendo en el proceso judicial y no contestó, cuando ese mismo día había enviado a Serrano una carta indicando lo que se estaba haciendo. Ante ello, la comisión ha convocado hoy otra reunión extraordinaria.
La jueza pide a la comisión de control explicaciones
La jueza del Juzgado de Primera Instancia número 60 de Madrid, Inmaculada Vacas, pidió el pasado 14 de octubre a Caja Madrid información sobre las actuaciones llevadas a cabo para cumplir su auto del pasado 2 de octubre, que estableció la suspensión cautelar del proceso electoral en la entidad a raíz del recurso presentado por el Ayuntamiento de Madrid. Esta petición tiene su origen en la solicitud del Ayuntamiento, tras conocer ciertas informaciones que apuntaban que la comisión electoral seguía adelante con el proceso.Cuando el requerimiento de la jueza llegó a manos de Serrano, este le ofreció su visión de lo sucedido en las últimas semanas, sin consensuar su respuesta con el resto de miembros del organismo. Estos acontecimientos dejaron a los miembros de la comisión "perplejos", puesto que Serrano actuó "en solitario" a sabiendas de que iba a ser destituido como presidente del órgano.