Persistir en I+D
Todavía seguimos procesando la triste noticia de la reducción de los presupuestos del Estado para apoyar las actividades de I+D en España. Las numerosas críticas recibidas hacen reflexionar sobre esta decisión, sobre todo ahora que un cambio estructural de nuestro modelo productivo parece especialmente necesario.
Parece que estamos de acuerdo en que la innovación es la única forma de crear una estructura operativa sostenible, que genere empleo de forma continuada. También parece cierto que la empresa nacional debe liderar este proceso, en un mercado competitivo y globalizado. Nuestra experiencia indica la importancia de mantener la actividad de I+D en el país, entre otros motivos para evitar la pérdida de personal clave y su conocimiento, muy difícil de recuperar. Por ello, la decisión del Gobierno tiene un impacto tan importante para el entorno productivo en España.
No obstante, en un momento en que la reducción de costes está a la orden del día, la decisión del Gobierno de recortar la inversión a medio y largo plazo en algo que todavía no sabemos si funcionará, parece lógica. Una decisión que también se plantean a diario algunas empresas que seguramente necesitan innovar, presionadas para identificar oportunidades inmediatas de ahorro. Siendo realistas, todos los que hemos estado involucrados en I+D somos conscientes de la dificultad de prever y dimensionar los resultados reales de los nuevos lanzamientos en el mercado. Sin ir más lejos, la propia coyuntura está condenando productos innovadores a resultados muy inferiores a los esperados, algo injusto pero inherente al proceso.
Una actitud más conservadora de la dirección frente al riesgo que representa el I+D no deja de ser comprensible y, por ende, también la del Gobierno. Pero es una lástima. Es una decisión que afecta a todos los sectores y regiones, y que representa una barrera adicional al proceso de desarrollo. Serán paralizados proyectos, disueltas colaboraciones entre empresas, interrumpidas carreras profesionales y perdidas oportunidades en el mercado, afectando a sectores muy importantes para el futuro de la actividad industrial, como las energías renovables, la biotecnología o la automoción. Sin olvidar las telecomunicaciones, los servicios, las tecnologías de la información y la obra civil.
En cualquier caso, no podemos dejarnos influenciar por esta decisión surgida de la necesidad, casi desesperada, ni dejar que los jóvenes talentos se desanimen. Si en nuestra empresa o centro de investigación podemos seguir innovando, debemos hacerlo. Será para nuestro propio beneficio.
Marcelo Veiga. Director del Área de Operaciones de KPMG en España