Mercados

La banca española obtiene 890 millones con las recompras de deuda

Las entidades adquieren los activos con descuentos de hasta el 60% Los bancos y cajas españoles no sólo emiten preferentes para reforzar los balances. También las compran, pero con descuentos que llegan hasta el 60%. En los últimos siete meses, han recomprado distintos activos de renta fija valorados en 4.160 millones, lo que les ha reportado beneficios de unos 890 millones. P. Martín Simón Madrid

Los problemas de liquidez en los mercados también tienen su lado positivo, pues se han convertido en una palanca con la que las entidades financieras pueden reforzar sus balances. La gran caída de los precios de algunos activos les permite recomprarlos a precios muy inferiores a los de emisión.

La diferencia entre el precio nominal y al que compran se contabiliza como beneficio, que la banca puede destinar a reservas, reforzando así su solvencia. Sabadell fue el pionero, al lanzar en marzo una oferta de recompra en la que ofrecía entre el 40% y el 42,5% del nominal de unas preferentes. De esta forma, ha ganado hasta 60 euros por cada 100 recomprados.

Desde entonces, otras ocho entidades le han seguido los pasos con diferentes propuestas. Así, han recomprado o canjeado deuda valorada en 4.160 millones de euros con distintos descuentos, lo que les ha reportado beneficios de unos 890 millones.

Las entidades han combinado esta estrategia de recompra de instrumentos antiguos por debajo del nominal, con la emisión de otros nuevos dirigidos a particulares (en los últimos 10 meses, han colocado más de 12.000 millones de euros en preferentes).

Aunque son a precios inferiores a los de emisión, las ofertas incluyen una prima frente a las cotizaciones, de forma que los "inversores institucionales, en la mayoría de los casos se encuentran incentivados a acudir", explica Borja Zamorano Moro, profesor del Instituto de Estudios Bursátiles. "En los instrumentos con vencimientos a muy largo plazo, o incluso perpetuos, existía un compromiso tácito de amortización al cabo de un periodo de tiempo determinado. Pero, ante las actuales circunstancias, ese pacto no escrito se está incumpliendo en varios casos. Esto provoca caídas en los precios, y la respuesta de algunos inversores es vender ante estas ofertas, aunque sea con pérdidas", señala Noelle Cajigas, responsable de mercado de capitales de BNP Paribas.

"Además de las ofertas públicas, se han planteado recompras de forma más personalizada", revela Pablo Lladó, director de mercado de capitales de Calyon.

Sin embargo, los expertos señalan que las recientes subidas de las cotizaciones dificultarán el éxito de las ofertas: "A veces, los inversores están cómodos con el activo y prefieren guardarlo, ya que piensan que se van a pagar todos los cupones y el principal al vencimiento", indica Antoine Maurel, responsable de mercado de capitales de HSBC en España. Por ejemplo, ningún inversor acudió a la oferta de Caja España por 100 millones en obligaciones subordinadas.

Una estrategia para reforzarse que se utiliza en todo el mundo

El movimiento de recompra comenzó fuera de España. Al margen de las realizadas por bancos y cajas españoles, 18 entidades financieras de todo el mundo han lanzado ofertas públicas por instrumentos de deuda subordinada valorada en unos 50.000 millones. La cifra de aceptaciones supone que han conseguido recomprar instrumentos por unos 27.000 millones. Royal Bank of Scotland, Crédit Agricole, Natixis, Rabobank y Standard Chartered son algunos de los bancos que han lanzado propuestas de canje o de recompra de deuda.

Al margen de las de la banca, en los últimos tiempos también se han producido propuestas de recompra de deuda corporativa, aunque en menor medida, porque sus precios se han recuperado fuertemente en los últimos meses, explica Noelle Cajigas, responsable de mercado de capitales de BNP Paribas.

Entre las cotizadas españolas, Jazztel y OHL recompraron deuda el pasado febrero y a finales de 2008, respectivamente. Y, en Francia, la sociedad de cartera Wendel acaba de hacer un canje de su emisión con vencimiento en 2011 por una nueva con vencimiento en 2014. "Así reducirá su riesgo de refinanciación dentro de 18 meses", explica Antoine Maurel, de HSBC.