Críticas

Roma carga contra la presencia de Telefónica en el capital de Telecom Italia

Primero fueron algunos artículos de prensa que aludían al disgusto de Berlusconi por la presencia de Telefónica en el capital de Telecom Italia. Luego vino la confirmación oficial. Un miembro del Gobierno italiano aseguró ayer en el Parlamento que Telefónica es un "problema relevante que hay que resolver".

Las voces no identificadas que llevan años cuestionando la presencia de Telefónica en el grupo de control de Telecom Italia adquirieron ayer personalidad. Y fue un miembro del Gobierno italiano quien las asumió, el viceministro de Desarrollo Económico, Paolo Romani. Ante el Parlamento de la nación, el alto cargo aseguró que la participación de la española en la italiana "es un problema relevante que hay que resolver".

Romani, eso sí, reconoció que se trata de un tema empresarial, que debe resolver la compañía, pero añadió que el Gobierno estará "muy atento" a lo que suceda. Tras estas palabras, el viceministro centró el conflicto en la red de telefonía fija de Telecom Italia, que "debe permanecer" en manos italianas.

Estas declaraciones coincidieron en el tiempo con la publicación de un artículo en el diario La Reppublica, que asegura que el Gobierno italiano quiere reestructurar el peso que tiene Telefónica en Telecom Italia. Incluso querría que saliera de la compañía.

TELEFÓNICA 4,05 -1,59%

Según esta información, el Ejecutivo estaría presionando al resto de los socios de Telefónica -Mediobanca, Intesa Sanpaolo y Generali- para que forzaran la salida de la española. El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, es el más molesto por la presencia de Telefónica, siempre según el artículo, hasta el punto de que habría trasladado sus planes y su malestar al presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, en la reunión del G-20 celebrada la semana pasada en Estados Unidos.

Las noticias sobre el supuesto disgusto de Italia por la presencia de Telefónica en su operadora nacional no son nuevas, pero hasta ahora ningún cargo del Gobierno lo había expresado de forma oficial. Además, este mes es crucial para Telecom Italia, ya que los socios que entraron en su capital en 2007 tienen que renovar antes del 28 de octubre el pacto de accionistas.

Es en el marco de estas discusiones donde se esté aumentando la presión para que los resultados satisfagan a la parte italiana.

Telefónica, sin embargo, está asumiendo la situación con tranquilidad. Fuentes cercanas a la compañía consideran que las próximas semanas hasta el 28 de octubre estarán plagadas de rumores, pero confían en que el desenlace sea el que ellos desean.

Estas mismas fuentes aseguran que Telefónica está contenta con su participación del 7,21%, pese a las minusvalías que acumula la operación, y que la estrategia es aguantar hasta el momento en que cambie la situación.

Uno de los aspectos que enfrenta a Telefónica con el Gobierno es el tema de la red de telefonía fija. El Ejecutivo ha ideado varias estrategias para separarla de Telecom Italia y garantizar así su italianidad, pero Telefónica mantiene su criterio de que una operadora debe ser dueña de su red y rechaza la segregación.

Una solución que se vuelve conflicto

La historia reciente de Telecom Italia es la de una compañía con cambios diarios de estrategia, accionistas descontentos y una deuda galopante. Y Telefónica apareció en 2007 como la solución a este problema, reclamada desde el Gobierno para evitar que Telecom Italia cayera en manos del magnate mexicano Carlos Slim y la operadora AT&T.

En ese momento, la opción de formar un consorcio con inversores italianos y con Telefónica en minoría fue la respuesta. Pirelli quería vender y alguien debía comprar. Telefónica se hizo con el 42,3% del holding que controla Telecom Italia, lo que le da un 7,21% indirecto.

Años después, Telefónica se ha convertido en la tercera operadora del mundo por capitalización bursátil, mientras que Telecom Italia no ha salido del pozo y vale menos que una cuarta parte de la española. Esta potencia crea intranquilidad en el Gobierno italiano, que no es ajeno a los deseos de crecimiento y a la capacidad de compra de Telefónica y es consciente de la debilidad de Telecom Italia.