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Cumbre económica

El rebote del mercado quita presión al G-20

La reforma del sistema financiero marcará la agenda

La tercera cumbre del G-20 del último año arranca el jueves en un entorno mucho más optimista. La situación de emergencia que marcó las reuniones de noviembre (Washington) y abril (Londres) ha remitido. Los planes de estímulo y la coordinación global han surtido efecto. Los indicadores económicos mejoran, las Bolsas están en plena ebullición y con países como Francia, Alemania, Japón o Australia en la senda de la recuperación la unidad ya no es tan imperativa. Los intereses regionales empiezan a primar por primera vez en meses, al tiempo que desde los organismos internacionales se insiste en la necesidad de ir más allá de lo acordado en abril para afrontar retos globales como la estabilidad financiera, un crecimiento global sostenible y el cambio climático.

Medidas para limitar el apalancamiento del sistema financiero, requisitos de capital, la idoneidad de establecer provisiones anticíclicas y una revisión del sistema de retribución de los banqueros serán algunos aspectos clave que marcarán la agenda de la reunión que tendrá lugar en Pittsburg (Pennsylvania) los próximos días 24 y 25 de septiembre.

"Se contempla avanzar y concretar nuevas regulaciones de los mercados financieros. Los acuerdos en este sentido no son fáciles, pero la credibilidad de estos encuentros necesita que se den nuevos pasos desde la anterior cumbre", explica Mercedes Camacho, de IGF.

EE UU y Europa discrepan a la hora de regular la retribución a la banca

En abril, el principal acuerdo que se adoptó en Londres fue una dotación adicional de más de un billón de dólares para luchar contra la crisis. En concreto se destinaron 750.000 millones de dólares al FMI, 250.000 millones a la reactivación del comercio global y 100.000 millones para los bancos multilaterales de desarrollo. Medidas que agradaron en el mercado por el temor que generaba entonces la delicada situación de los países emergentes.

"La situación no es de emergencia y la reunión no va a ser tan importante como en abril. Igual que entonces la reunión destiló unidad esta vez no se tiene. En las reuniones preparatorias Europa ha mostrado una posición común que va en la línea de restringir o controlar la retribución variable del sector financiero. En EE UU da la sensación de que la posición es bastante contraria y se abogan por otro tipo de medidas", explica Juan Luis García Alejo, director de inversiones de Inversis Banco.

Pocos dudan que el debate se centrará en evitar los errores del pasado. "La prioridad es llegar a algún acuerdo para evitar lo que ha fallado. La banca asumió demasiado riesgo sin capital ni supervisión. Al final se va a ir a un sistema como el español", augura José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney.

Se espera que en la mesa de trabajo se aborden otros temas como el futuro del FMI, el comercio mundial o la agenda para salir de la crisis. "Está por ver cómo se trata el proteccionismo", añade Jordi Padilla, de Banco Popular Gestión. "Esperemos que también certifiquen el fin de la recesión, que escenifiquen la necesidad de mantener la política monetaria un tiempo y que establezcan un calendario creíble de salida", añade García Alejo. La retirada de las medidas es un gran reto pendiente y está por ver si mandan un mensaje de unidad de acción. "Las decisiones aunque no tengan efecto a corto plazo en las Bolsas marcarán el futuro", concluye Padilla.

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