TRIBUNA

Diagnóstico y medidas a tomar en la economía

Como dice mi amigo Carlos, médico de profesión, para curar un enfermo es fundamental hacer un buen diagnóstico. Si se hace bien y rápido, curar al enfermo es más fácil.

La economía española está enferma (está en crisis) y el diagnóstico es conocido. Se trata de una crisis global que se inicia en el sistema financiero de la primera potencia económica mundial y que se caracteriza por: falta de liquidez para empresas y familias; fuerte descenso de la demanda interna, tanto del consumo como de la inversión; un déficit público y comercial muy superior al de los países de nuestro entorno; una productividad de las empresas muy en baja, que está afectando a la competitividad, y una tasa de paro del 18%, el doble que lo de nuestros vecinos. Todo ello ha generado una crisis de confianza entre todos los agentes económicos.

Hecho el diagnóstico vemos que nuestros gobernantes deben actuar para que: el crédito llegue a empresas y particulares, para que inviertan y consuman; el déficit público disminuya; las empresas aumenten su productividad, para ser más competitivas en el exterior, y así disminuir el déficit comercial, y el mercado de trabajo sea capaz de absorber a las personas en paro.

Una vez tomadas las medidas necesarias para salvar y controlar el mercado financiero, las medidas a tomar estarían, pues, encaminadas a conseguir estos cuatro objetivos anteriores, y entre otras serían las siguientes:

l Llevar a cabo políticas de estímulo a la demanda, para lo cual es necesario: facilitar el crédito al consumo de las familias; fomentar la contratación laboral, y reestructurar el sistema impositivo, eliminando desgravaciones y deducciones, al tiempo que se incentiva la inversión y creación de empleo.

l Deben llevarse a cabo reformas estructurales, en la economía, pues la situación no volverá a ser como antes. Entre otras medidas sería necesario: liberalizar el sector servicios, centralizando la ventanilla única virtual, extendiendo el silencio administrativo positivo, reduciendo y suprimiendo autorizaciones administrativas...; reformar el mercado de trabajo, facilitando la contratación a tiempo parcial, la flexibilidad geográfica y funcional, controlando más la incapacidad temporal, pero sobre todo hay que acabar con la sociedad dual que hay en el mercado de trabajo (por un lado los españoles mayores de 40 años con empleo fijo, y por otro lado los jóvenes, e inmigrantes, con empleos temporales precarios o sin empleo), y hacer eficaz la formación: es fundamental que los estudios se adapten a las nuevas tecnologías, y a lo demandado por las empresas. Igualmente, es necesario realizar una formación permanente mejor que la actual en la empresa.

l Las Administraciones públicas deben invertir en infraestructuras y en el acceso a nuevas tecnologías, al tiempo que llevan a cabo el plan de austeridad de gastos improductivos, con el fin de que el déficit fiscal no sólo no crezca, sino que se reduzca.

En el supuesto de tener que subir impuestos para reducir el déficit y poder cumplir con lo indicado en el Consejo Europeo, deberían subirse los impuestos que no afectasen al trabajo ni a las empresas.

l Apoyo a las pymes, que son las auténticas creadoras de empleo, dado que la Administración no puede incrementar el empleo público, por la política de restricción de los gastos, y casi todas las grandes empresas están llevando a cabo una política de reducción de puestos de trabajo.

Las pequeñas empresas, con apenas inversión, crean puestos de trabajo, además del propio empresario y su familia, y generan actividad en todos sus proveedores.

Los principales apoyos deberían ser: facilitar la financiación necesaria para su funcionamiento, sobre todo el descuento comercial; reducción de las cargas sociales, al menos temporalmente; fomentar fiscalmente la inversión y mantenimiento o creación de empleo; ayudas de la Administración reduciendo las cargas administrativas y fomentando la exportación, y finalmente, mejorar la productividad de las empresas, con el uso de nuevas tecnologías y la formación del personal.

Marcos Herrero. Economista, director de Marcos Herrero y Asociados