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Los millonarios rusos apuestan por el golf

Los magnates invierten en construir campos

Las apariencias importan. Por eso Oleg Deripaska no dejará que una deuda de 13.700 millones de euros le impida jugar al golf. Como los multimillonarios rusos Roman Abramovich y Vladimir Potanin, el entusiasta del golf, de 41 años, ganó y después perdió miles de millones de dólares con inversiones en materias primas. Ahora los tres están recurriendo a sus pasatiempos como forma de reconstruir sus fortunas, arrasadas por la peor crisis económica que ha vivido Rusia.

El golf, despreciado por los comunistas como un deporte de capitalistas, no se jugó en Rusia hasta las postrimerías de la Unión Soviética. Aún hoy el país tiene sólo tres campos de 18 hoyos, uno de ellos propiedad de Deripaska. Por lo menos 40 más se están construyendo o financiando conforme los inversores vuelcan 340 millones en deporte sólo en este año, según la Asociación Rusa de Golf.

"Rusia es ahora uno de los países donde se está desarrollando el golf", asegura Andrea Sartori, director de la división de KPMG International, que asesora a los inversores en materia de negocios relacionados con el golf en Europa, Oriente Medio y África. "El golf se siguen percibiendo como un deporte elitista y la oferta actual se dirige mayormente a la clase adinerada de Rusia", comenta Sartori desde su oficina en Budapest. La asociación de golf considera que el número de jugadores asiduos de este deporte en Rusia aumentará a 100.000 para el 2014 desde los 16.000 actuales y los 500 del 2003 según se abran más campos y se haga más barato jugar.

Negocio

Deripaska abrió el centro de golf, esquí y polo en Tseleevo en diciembre. El complejo se halla a 50 kilómetros (31 millas) al norte de Moscú, la capital, y su atractivo principal, un campo de 18 hoyos diseñado por Jack Nicklaus, seis veces ganador del torneo de Maestros de Estados Unidos, costó 20,6 millones de euros. Hacerse miembro cuesta 206.000 euros. El multimillonario completó el proyecto después de haber perdido 17.000 millones de su fortuna.