Patentes

Perros 'tecnológicos' contra catástrofes

GMV patenta un collar GPS y un software que multiplica la capacidad de rescate con canes

El perro es el mejor amigo del rescatador cuando actúa en situaciones de catástrofe y la tecnología va a convertirse en el mayor aliado del perro y del hombre a la hora de intervenir con rapidez y eficacia en operaciones límite de emergencia y rescate.

La empresa tecnológica española GMV, en estrecho contacto con la ONG Intervención, Ayuda y Emergencia (IAE), especializada en rescate con perros, van a presentar este fin de semana un dispositivo tecnológico que multiplicará la capacidad de rastreo de los canes en situaciones límites.

El dispositivo tecnológico ha sido bautizado con el nombre de Osmógrafo y será estrenado durante un simulacro de intervención ante un terremoto que va a realizarse durante tres días ininterrumpidos, coincidiendo con un encuentro internacional de rescate en Valencia en el que participarán representantes de España, Francia, Portugal, Reino Unido, Alemania e Italia.

En el simulacro intervendrán 100 rescatadores, 60 perros y 25 víctimas.

El Osmógrafo combina tres tecnologías diferentes. En primer lugar, se incorpora un dispositivo de posicionamiento GPS a un collar que se coloca en el cuello del perro de rescate. El dispositivo que es capaz de comunicarse en tiempo real con el segundo elemento del Osmógrafo: un equipo informático cargado con una aplicación específica diseñada para controlar todos los aspectos del ciclo de vida de una operación de rescate. El tercer elemento tecnológico es una unidad meteorológica con apariencia de chimenea que, a su vez envía al ordenador los datos de la dirección y velocidad del viento en de la zona de intervención.

Moisés Belloch Mont, de IAE, explica que el Osmógrafo es un diseño novedoso e ingenioso que permite a los rescatadores "conocer cuál es el la zona real de rastreo que el perro ha cubierto de manera efectiva con lo que se elimina la servidumbre de que tenga que dar varias pasadas por el mismo lugar para evitar que se queden zonas del lugar del siniestro sin revisar".

Belloch explica que, en condiciones de viento cero, un perro puede olfatear rastros en una zona de un metro cuadrado. Este espacio se multiplica hasta una superficie de 10 por 20 metros cuando la velocidad del viento es de cinco metros por segundo. Esto ocurre "porque el viento estira el rastro del olor de la víctima".

El Osmógrafo permite diseñar estrategias de rastreo marcando rutas para los perros que sean perpendiculares a la dirección de viento. La combinación de los datos de posicionamiento GPS con la información meteorológica colorean en el ordenador la superficie revisada.

Una patente única en el mundo

José Caro Ramón, directivo de GMV, explica que Osmógrafo nació a raíz de una visita realizada por responsables de la empresa tecnológica española a la sede de IAE para averiguar qué tipo de aplicaciones GPS se podrían desarrollar para favorecer las operaciones de rescate con perros. Caro asegura que en el proceso de patente realizado se ha constatado que en todo el mundo no existe ninguna tecnología de este tipo.

Señala que se han atendido a todos los detalles operativos que ha demandado la experiencia de los miembros de la ONG. Por ejemplo, los collares de soporte se sueltan de manera automática cuando el perro se queda enganchado en cualquiera de las estructuras de escombro en las que tiene que operar.

El Osmógrafo puede utilizarse también en operaciones antidroga, en el rastreo de origen de los incendios o en la búsqueda de trufas.