Reunión del G-20

Siete ministros de Finanzas de la UE piden una regulación más estricta de las bonificaciones

Siete ministros de Economía y Finanzas de la UE, entre ellos la española Elena Salgado, anunciaron hoy en un artículo en el diario sueco Dagens Nyheter que pedirán reglas más estrictas para las bonificaciones a directivos bancarios como respuesta a la crisis financiera internacional.

La iniciativa, que será presentada en la reunión de ministros de Economía del G-20 que se inaugura hoy en Londres, defiende la prohibición de bonificaciones garantizadas por más de un año, que éstas se paguen durante un tiempo limitado y que reflejen las prestaciones "reales" del banco y del individuo.

El artículo acusa a los bancos, "algunos de los que han sobrevivido gracias a los contribuyentes", de hacer como que la crisis sólo fue un pequeño revés y pretender regresar al modelo anterior de hacer negocios.

"Este no es sólo un comportamiento peligroso y cínico, sino también un golpe en la cara a todas las personas que se quedan sin empleo. Debemos asegurarnos de que los bancos nunca más puedan poner en riesgo todo el sistema financiero y queremos conseguir una política estricta para las bonificaciones", señala el artículo.

Cada país deberá asegurarse de que sus bancos sigan las reglas, y éstos a su vez deberán ser "abiertos" y publicar información detallada sobre su política de bonificaciones. El objetivo es que estas medidas sean consensuadas en la reunión del G-20 en Pittsburgh (EEUU) del 24 al 26 de este mes.

"El comportamiento de los bancos es un golpe a la cara a los desempleados", como se titula el artículo, está firmado por los ministros de Economía y Finanzas de Suecia, Anders Borg; los Países Bajos, Wouter Bos; Luxemburgo, Jean-Claude Juncker; Francia, Christine Lagarde; España, Elena Salgado; Alemania, Peer Steinbrück, e Italia, Giulio Tremonti.

El artículo recuerda que en la reunión de jefes de Gobierno y de Estado del G-20 del pasado abril ya se "esbozaron" reglas para afrontar las causas subyacentes de la crisis, reclamando más apertura y regulaciones y un comportamiento más responsable.

"Nuestro deber es que esas decisiones se implementen completamente y hacer todo lo que esté en nuestro poder para impedir comportamientos peligrosos y acabar con la irresponsabilidad destructiva de ciertos actores", señalan los ministros, que invitan al resto de países del G-20 a unirse a su propuesta.

Los ministros de Economía de estos países creen que la crisis es resultado de "instrumentos financieros demasiado complicados, falta de capacidad para medir los riesgos de modo razonable, regulaciones insuficientes para ciertos actores y productos, así como avaricia insaciable de algunos actores que continuamente querían más".

La crisis ha provocado el mayor apoyo estatal al sector financiero de la historia y una colaboración entre países de un modo que "rara vez" se había visto antes, lo que la diferencia del crack de la década de 1930. Aunque la crisis no ha finalizado, la evolución económica y las estadísticas indican que "hemos dejado atrás lo peor", según el artículo.