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Las galas suprimen los regalos por las 'gracias'

Algunas han pasado de ofrecer bolsos a gorras o libros de cocina

Los tiempos están cambiando. Los invitados a la gala estival 2005 del Parrish Art Museum recibieron un bolso de edición limitada de Coach. Este año, Kelsey Grammer, Joel Grey y alrededor de otros 500 se tuvieron que conformar con una bolsa de nilón, una revista y un libro de cocina.

Ni siquiera los frascos de perfume de Estée Lauder y las corbatas de Hampston dejados en las sillas de los comensales pudieron levantar la nube del recorte de 25% en el presupuesto de la fiesta y la ausencia de un patrocinador. "Es claramente un signo de una corrección en la economía", dijo Terrie Sultan, director del museo de Southampton, estado de Nueva York.

Efecto de la crisis

A punto de cumplirse el I Aniversario del colapso de Lehman Brothers que tuvo lugar el 15 de septiembre de 2008, las empresas parecen haber descubierto lo rentable que es la austeridad. Las bolsas de regalo, una forma de decir "gracias" por la compra de la entrada a la gala benéfica que dan las organizaciones sin fines de lucro, se han vuelto más simples y hasta han desaparecido en muchas actividades de este año a medida que los patrocinadores empresariales reducen su apoyo o se retiran por completo.

En una encuesta entre recaudadores profesionales de fondos y consultores que realizó el Centro sobre Filantropía de la Universidad de Indiana y que fue publicada este mes, cerca de 86% de los 188 interrogados dijeron que la economía está teniendo un "impacto negativo o muy negativo" en la recaudación de fondos este verano boreal.

Cerca de 60% cree que la economía seguirá afectando su trabajo por el resto del año, y quienes reúnen fondos para organizaciones artísticas, culturales y relacionadas con las humanidades están "menos confiados" respecto de las actuales condiciones para donar.

Antes de que la economía se hundiera, regalos comunes para los donantes en las galas eran artículos como bolsos Kate Spade hechos por encargo, costosas cremas antiarrugas, botellas de champán Moët & Chandon o un certificado de regalo de 250 dólares para la compra de un reloj pulsera de 1.000 dólares en una tienda de Tourneau.

En ceremonias benéficas del Whitney Museum of American Art, las bolsas que contenían un detalle de Tiffany podían desencadenar codazos y forcejeos entre asistentes temerosos de quedarse sin su regalo, dijo Bret Silver, ex director de comercialización. Más recientemente, los aficionados al baile que pagaron hasta 2.500 dólares para ver a Mikhail Baryshnikov en su gala.

Partidarios de las prebendas 'simpáticas'

El 1 de agosto, para la celebración del centenario de la fundación del hospital de Southampton, Brooks Brothers no colaboró con un certificado de regalo de 80 dólares ofrecido el año pasado para la compra de una camisa inarrugable. La presidenta honoraria, la supermodelo estadounidense Christie Brinkley, reemplazó al fabricante de telas donando artículos de sus líneas de joyas y gafas de sol.

Si bien carecían del certificado de Brooks Brothers que se obtuvo el año pasado, las bolsas de regalo con 9 a 10 artículos, entre ellos productos de Brinkley y algunos discos DVD y CD, eran "muy buenas", dijo en una entrevista telefónica Kathy Lucas, directora de actos especiales de la fundación.

"Creo que es simpático que la gente se vaya con algo", dijo Lindsay Lever, responsable de la gerencia de la actividad anual de la American Cancer Society llamada Taste of Hope, que todo el año recibe llamadas de compañías que ofrecen sus productos para las bolsas de regalo. "Eliminar las bolsas de regalo sería un error", ha comentado.

Más ejemplos

Empresas

Jazz at Lincoln Center: eliminó las bolsas de regalo a sus invitados y hasta los CD en la fiesta benéfica de mayo.

Urban Stages Theater: suprimió el detalle en la gala de su 25 aniversario en mayo y colocó gorros de béisbol en las sillas.