ANÁLISIS

Una semana es mucho tiempo en fútbol

Si la semana que viene la Bolsa recorta un 15%, las cifras de PIB y de resultados empresariales no variarán. El efecto placebo que provoca la efervescencia reciente de los mercados financieros puede ayudar a la recuperación económica, y de hecho la normalización crediticia es una excelente noticia. Pero conviene no perder la perspectiva en ninguno de los sentidos. Si los 11.000 puntos no acabarán con el paro ni permitirán que la economía española remonte el vuelo, una corrección de los mercados no tiene por qué devolver el mundo al escenario de febrero.

Dicen los analistas que la mejora del 60% desde mínimos es una señal de que difícilmente el mercado volverá a las zonas visitadas en marzo. Quizá tengan razón, no tanto por la cuestión técnica como porque la economía mundial ha sorteado el colapso. La situación es extremadamente negativa, como demuestra la contracción del 4,1% en el PIB español o el IPC negativo. Pero no podía ser mucho mejor a la vista de cómo se empezó el año, y teniendo en cuenta la gran importancia de los mercados para el funcionamiento del tejido productivo.

Por eso conviene no perder la perspectiva ni olvidar lo sucedido. Pero el desapalancamiento y la digestión de los activos tóxicos llevarán mucho tiempo. El FMI calcula 4,1 billones de dólares de pérdidas crediticias hasta finales de 2010. Hasta ahora se han absorbido un billón. El saneamiento queda lejos, y el peaje a pagar será un freno de mano para las economías durante mucho tiempo. En España, el sector inmobiliario es el ejemplo: las familias seguirán destinando durante años gran parte de sus ingresos a pagar hipotecas por pisos que compraron sobrevalorados mientras en el extrarradio de las ciudades se acumulan promociones vacías o a medio hacer.

Pero, además, hay que recordar que si el sistema bancario sigue en pie es por las garantías estatales -que evitaron una huida de los depositantes- y las intervenciones directas. Y no conviene olvidar que en la raíz de la crisis estuvieron las prácticas irresponsables del sector financiero mundial y la inacción de la mayor parte de los supervisores. Los 11.000 puntos son lo de menos. Ojalá fuese tan fácil.