La vivienda sigue en estado crítico
Los precios de la vivienda continúan descendiendo en picado, aunque parecen dar síntomas de una leve moderación, según los datos que difundió ayer la tasadora Tinsa, una de las mayores del sector. Así, los pisos se habrían rebajado un 9,2% en julio respecto al mismo mes del año pasado, un ritmo algo menor del mes de junio cuando la reducción alcanzó el 10,1%.
La tasadora considera que esta moderación se produce gracias a que las instituciones financieras están abriendo el canal de crédito para las familias. Lo que debe ser interpretado con prudencia, pues la banca presta en exclusiva a clientes con unos ingresos aparentemente sólidos y estables y con unos ahorros suficientes para afrontar una entrada considerable por la casa. De hecho, es impensable hoy la financiación por la totalidad del precio de la vivienda dado su coste. Los últimos datos del Banco de España avalarían esta tesis, pues aunque cifran el crecimiento del crédito hipotecario en un 0,9% en junio en términos interanuales -lo que supone la menor subida en muchos años-, sin embargo en ese mes se concedieron 12.000 millones de euros, el mayor volumen de 2009.
La normalización del crédito contribuirá a la reactivación del mercado inmobiliario. Pero tanto o más importante será que los precios vuelvan a ser aceptables para los compradores. En datos de la tasadora, se abrían rebajado un 13,2% de media desde los máximos cíclicos marcados en diciembre de 2007. Por lógica, la caída no se produce en todas las zonas por igual siendo mayor allí donde las subidas fueron más pronunciadas: la costa mediterránea, las grandes ciudades y sus zonas metropolitanas.
El sector en su conjunto se afana por transmitir el mensaje de que el descenso ya ha sido suficiente, que los precios están tocando fondo y que, por tanto, es un buen momento para adquirir. Es un discurso interesado que los compradores se creen a medias, pues la percepción de si el precio de una vivienda es adecuado a su valor es puramente subjetivo. Y durante muchos años, los españoles han sentido que en la mayoría de los casos no se justificaba lo que se pagaba por ellas. Quizá un 13% de caída no sea todavía suficiente. O quizá sí. Evidentemente la media de descenso esconde bajadas mucho mayores -según algunos promotores del 50%- y en estos casos los vendedores han tenido más fácil dar salida a la oferta.
Pero lo cierto es que los excesos de estos últimos años han sido descabellados, pues en el periodo del boom hubo años con crecimientos superiores al 15%. Es decir, que en un solo año, los precios subieron más de lo que han caído en los 16 meses más duros que ha padecido la economía española en décadas. Por eso, se comprendería que muchos posibles compradores piensen que todavía seguirán ajustándose a la baja.