Sector automotriz

Merkel reafirma su apoyo a Magna en la puja por la compra de Opel

La canciller alemana, Angela Merkel, reafirmó hoy su apoyo al fabricante austríaco-canadiense Magna en la puja por la adquisición de la marca germana Opel.

"Tengo una clara preferencia por Magna", dijo hoy Merkel en una entrevista con la cadena de televisión privada RTL, tras reincorporarse de sus vacaciones.

La canciller subrayó, no obstante, que "Opel no nos pertenece" y que la decisión es "sobre todo" de tipo empresarial.

Merkel aseguró que todas las partes implicadas están en "contacto permanente" y añadió que, si es necesario, ella misma se implicaría en las gestiones.

El director del inversor belga RHJI, Leonhard Fischer, se ha quejado de la fuerte presión que está ejerciendo el Gobierno alemán sobre el gigante estadounidense automovilístico General Motors (GM).

En declaraciones al diario alemán "Handelsblatt", Fischer lamentó que se formulen "preferencias", lo cual, a su juicio, dificulta las de por sí complejas negociaciones.

La presión desde Alemania sobre GM y, con ello, sobre el Estado de EE UU, como propietario mayoritario de la compañía automovilística, ha ido aumentando en las últimas semanas.

Algunos primeros ministros de Estados federados con plantas de Opel han llegado a amenazar con retirar su oferta de avalar el futuro de la compañía si General Motors opta por RHJI.

El Estado y los Länder han ofrecido avales por valor de 4.500 millones de euros (6.357 millones de dólares), y un crédito inmediato de hasta 1.500 millones de euros (2.119 millones de dólares) para mantener con vida a Opel hasta que exista una adquisición definitiva.

La central de GM, en Detroit (EE UU), ha mantenido reuniones paralelas con ambos potenciales inversores, tras las cuales lo único que trascendió es que fueron constructivas.

GM considera que la propuesta de RHJI es la más simple de las dos y que hubo pocos aspectos que tratar con esta oferta.

Magna, que puja junto con el fabricante ruso GAZ y el banco estatal Sberbank, es el favorito de la plantilla de Opel y del Gobierno alemán, porque su plan es el que menos puestos de trabajo elimina en Alemania, si bien es el que más recortes laborales contempla a nivel europeo.

GM tiene reticencias frente a la oferta de Magna, porque teme que con ello posibilitaría una transferencia de su tecnología a Rusia.

En Alemania, sin embargo, se teme que GM prefiera a RHJI, porque le facilitaría una posterior recompra de Opel.